Entrevistas

Ferraz Te Hace Mover La Cabeza

El compositor, arreglista y productor venezolano, Manuel Ferraz, sabe cómo hacer groove. No hay duda alguna del feel good que genera. El R&B es la base, pero él decide ir debajo de las capas que el género presupone. Después de años de trabajo y experimentación, Ferraz ha encontrado el sonido que quiere presentar.

Él sabe qué se necesita para que una canción funciona. El bassline como punto de partida para que el cuerpo lo entienda. El timing es perfecto. Su segundo álbum, ‘Fino‘ es un cuerpo completo de ideas claras. Este trabajo consiste en 13 canciones en donde se tocan los puntos correctos.

Platicamos con Ferraz acerca del sonido que trae, el diseño sonoro que plantea, el amor por las líneas de bajo, la necesidad de lanzar nuevo material, el porqué de las colaboraciones y Luis Miguel.

¿#AQuéSuena Ferraz?

Con el lanzamiento del álbum, el título lo explica. Sueno fino. De géneros, lo considero que está en el mundo del R&B. Siempre lo veo como algo extenso, muchos sub-géneros ahí. Me gusta ir por lados que, quizás en Latinoamérica, no se exploran tanto, como el funk. El R&B tiene la fama de ser un género lento, suave. Quiero demostrar, con este disco, que no necesariamente tiene que ser así. Puede ser dinámico. Ando dándole esa cara al género.

¿Cómo sé que estoy escuchando algo hecho por vos? 

Mucho del sound design, desde los synthes, las guitarras. La guitarra se ha vuelto un instrumento muy característico del proyecto. Guitarra con auto-wah, wah wah son guiños del proyecto que están, no en todas las canciones, pero sí en gran parte hay algo de esto. 

Para mí, hay algo en las guitarras, un tune en los synthes. Algo del clap. Desde el inicio te lleva a aplaudir. 

A pesar de que son beat, trato de darle mucho groove. A la hora de hacer los beats, tocándolos, que los claps se sientan, que no entran justos sino que entran un poquito atrás, poquito adelante para darle esa caidita rica. Eso es algo que hago mucho en las producciones. 

¿Qué te emociona a vos? ¿Qué te hace pararte y bailar? 

A nivel de diseño de sonido, si voy a meter un Rhodes o algo similar, trato de que ese Rhodes tenga una textura interesante, futurista y con eso voy experimentando. Si es un solo de guitarra, tratar de meterle efectos que no son habituales. Tratar de darle ese color característico. Por ahí va la cosa, hasta que sienta que suena con una textura interesante. 

¿De dónde viene ese amor por los basslines así? Mucho groove. Te hace mover la cabeza, sin importar el mood de la canción.

Justo, justo. Qué chido que lo notes. Los basslines, definitivamente, son la base. Te dá ese flavour, esa sensación que le dedico mucho. Sí lo pienso mucho, ‘esto tiene que ser juguetón’. Siempre están ahí, interactuando a contratiempo con los demás elementos. La gente no sabe qué es, pero es el bassline lo que te dá esa sensación. Definitivamente. 

Es el hilo conductor, atraviesa la colección de canciones.

Exactamente. Si no te hace mover la cabeza, no está lo suficientemente buena.

No dejaste pasar tanto tiempo entre discos. ‘Rumbo’ salió en el 2019. ¿Por qué lanzar un cuerpo de trabajo completo ahora? ¿Por qué no lanzar dos EPs, en vez de esto?

Mientras estaba lanzando ‘Rumbo’, ya tenía varios temas de este álbum.

Al ser mi propio productor, tengo la facilidad de ejecutarlo al momento. Tengo cierta facilidad de hacer una canción porque tengo todo a disposición. Es desarrollarlo y ya.

Por alguna razón, en ese momento, cuando estaba sacando ‘Rumbo’, ya estaba pensando en este proyecto. Ahora estoy pensando en lo próximo que voy a hacer (risas). Siempre está este tema, ‘ya tengo esto’. Hay ansiedad, lo quiero mostrar, ‘ya quiero que la gente escuche esto nuevo que estoy haciendo’.

Tengo tanto repertorio, ¿qué hago con esto?’ Son 13 canciones. Tengo una idea y lo desarrollo, pero nunca tengo un final al momento. Siempre están sin terminar. En este punto, terminé todas las que me faltaban en 1 mes. ‘Tengo esta bolsa llena de tema, vamos a sacarlo de una vez’. 

Pudiste haber hecho un álbum sin features, pero trabajás con muchos artistas que vienen de diferentes lugares. ¿Cómo decidís con quién trabajar?

Este, en particular, tiene bastantes features. ‘Rumbo’ solo tenía uno. Se dan de una manera muy orgánica. Usualmente, son gente con la que ya estoy trabajando en sus proyectos como productor. En algún punto les propongo, ‘tengo esta canción, te imagino en ella’. Se dá de manera muy natural.

El 100% de los temas han sido así. No son una estrategia de buscar a una persona. Mas bien, son personas que ya están a la disposición por ser tus amigos, por ser personas con las cuales trabajas y las ves habitualmente. La dinámica se vuelve muy natural. Sobre todas las cosas, son personas con las que confío en su talento, completamente.

Es muy genuino. ¿Todos los nombres que aparecen? Les admiro. Pienso que le dan una ganancia a las canciones. Es increíble. Hacen que me vaya por otro lado, en algunas ocasiones y viceversa. Hay una canción con Absa G. El beat es como de House. Él rapea en una canción de House. Habitualmente, él rapea en otros ritmos. Trabajar así se me hace interesante. Es buscar esa brecha. 

‘Eskeler’ la rompe toda. Mucho más G-Funk esta. ¡Corre! es mi favorita de ‘FINO’. Trabajás con Absa G en ambas, pero son propuestas distintas. ¿Cómo empatás trabajar algo propio con un feat y ser vos el que llega de invitado? 

Es el reto. Es ver de qué manera suene distinto a lo que ya has trabajado con esa persona. Se dá muy natural. Tengo que visualizar, ‘esto me imagino con Absa, ¿qué pasa si pongo al Drome aquí?’ Casi siempre funciona. Ya los conozco, he trabajado con ellos. Conozco de qué son capaces, de cómo puede sonar su voz. Ya está muy claro, tenemos un background. Lo visualizo por ahí.

¿Qué hizo que quisieras ser la cara del proyecto? Podrías haber sido producer, DJ, beatmaker sin estar al frente. ¿Lo buscaste desde el principio?

Ha sido una evolución. Al principio, el proyecto era, totalmente, yo atrás. Era beatmaker, solo instrumental. Fue evolucionando un poco, ‘soy el productor que invita a cantantes’. Esto fue hasta el 2017, 2018. Lo hacía de esta manera. En algún punto sentí que este formato, el producer que está atrás es DJ; el show en vivo igual. Era algo que no estaba siendo tan rentable, a nivel de festivales.

Sentía que era la persona que estaba atrás. Al final, la persona que estaba interpretando era otra, era la que daba la cara. Se me hacía un poco raro. Esto es lo que hace Disclosure.

Sentía que para poder darle sentido tienes que tener un show muy producido para que se entienda que eres el producer. Tuve un pequeño concern de identidad artística.

Tenía que darle la vuelta para poder generar más interés, que los festivales se interesaran. Interpretando mis propias canciones me sentía más identificado. Conseguí mi esencia artística de una manera increíble siendo intérprete. Llena más ese vacío artístico, totalmente. Es lo que hago ahora. 

Si estás enfrente de una puerta, tocás el timbre, ¿quién te abre?

Me gustaría abrir la puerta y que sea Luis Miguel (risas). Sería muy interesante conocerlo. Siento que hay un misticismo que me llama la atención. A pesar de ser un artista que admiro mucho. Desde que me mudé a México he tenido más interés en su persona, sobre todo. A pesar de que no  he visto la serie, ese misticismo, esa figura de artista infantil a ser una estrella tan famosa hoy, me hace preguntarme qué será de su vida. ¿Cómo será su rutina diaria? No se sabe demasiado de su vida personal. Hay intriga (risas). 

Gracias a Luis Zamarroni por hacer esta entrevista realidad.

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Martha Elisa Estrada Cortez

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