Entrevistas

De Obesesiones Y Samples Con Ferla Megia

Cuando se encuentra música desde un continente lejano, pero con una familiaridad inexplicable, ahí está el punto de encuentro. El polifacético artista asturiano, Fernando Labrador Megía, mejor conocido como Ferla Megia, es la mezcla de esas influencias pluriculturales. La producción se traduce a una reinterpretación muy propia. Su contexto no le define, al contrario.

La característica inconfundible de Ferla Megia está en la facilidad en la que coexiste con los muchos y diversos proyectos en los que está involucrado. Hay una necesidad de brincar, ir y regresar que le permite crecer la paleta de sonidos que muestra. Es esa necesidad de canalizar toda esta energía que le obliga a presentar nuevas propuestas.

A eso hay que sumar un arte visual increíble que nos obliga a voltear a ver con otros ojos lo que propone.  El mismo hecho por él. Un talento joven así debe de estar en la mira porque, a pesara de tener un catálogo extenso, recién empieza.

Fruto de la Memoria‘, su más reciente EP fue la excusa perfecta para platicar con él acerca de la música que quiere hacer, la fijación por algunos sonidos y artistas, samples, la necesidad de cambiar constantemente, los otros proyectos que tiene y lo que viene.

¿#AQuéSuena Ferla Megia?

Suele ser de todo: música de autor, cantautores, hip hop, electrónica, punk. Es una especie de mezcla que me gusta hacer. Tomo recursos de varios sitios, samples de la electrónica, de la música de autor las letras. Es una mezcla variada. 

Lo primero que resaltó al escuchar ‘Tambor De Mi Piel’ fue el sample. ‘So Into You’ de Tamia es de esas canciones que se sigue renovando. ¿Cómo construiste esta canción? Hay muchos beat changes ahí. 

La canción tiene 12 samples, por ahí. El primero lo construí a base de una canción de Nei Palm, la cantante de Hiatus Kaiyote, un grupo que me flipa. Es un grupo que tiende a usar el jazz, hip hop, instrumental. Tomé una canción de esa chica y lo fui loopeando. Luego, metí acordes para armonizar su voz. Fue de hacer música de acorde a lo que ella iba cantando, pero diferente.

En cuanto fui metiendo, empecé a escribir. Me salió una letra que hablaba de hacer instrumentos con partes de mi cuerpo. Suena un poco gore, algunos colegas me lo han dicho, pero es la metáfora que uno quiero ser recordado, más allá que cuando muera. Una manera de hacerlo es grabar instrumentos con tu cuerpo, de esa manera saben cómo sueno yo. No porque me oigan sino porque me oigan, pues una flauta de mi hueso, sabrán cómo sonaba yo.

Ya te digo, alejado de lo gore y visceral, porque tampoco me voy para ese rollo. Después de meter ese sample, seguí buscando más música que me molaba. Llevé a Moses Sumney y sampleé una canción suya poniéndola más atrás. Luego sampleé más canciones de electrónica, downtempo. Volví al sample de Nei Palm. Es así, ir encadenando samples

Yo pensé que habías usado la versión de Tamia. 

No es esa versión, es la de Nei Palm. Ahora me doy cuenta. No conozco la versión de Tamia. 

¡Sí! Salió en 1998.

El año en que nací. Está todo conectado (risas). 

Bajo Un Árbol’ tiene muchos elementos del R&B de finales de los 90s, principios de los 2000s. Las guitarras, el drum pattern. Pero, a media canción, cambiás. Creo que esto es el hilo conductor del EP, la impredecibilidad. 

Suele pasar que, porque grabo y produzco en mi habitación, tiendo mucho a obsesionarme con un sonido en concreto. Ya sea cierto sonido de piano, lo que sea. Lo repito en mi cabeza una y otra vez. Pongo mil armonías encima, lo descompongo y escucho cada tal. Después de estar días con ese sample o sonido en la cabeza, me aburro de él.

Cuando ya lo he usado 30 segundos en una canción, prefiero pasar a otra cosa. En plan, ‘ahora meto otra cosa, otra batería’. He escuchado demasiadas veces ya. El sample de ‘So Into You’ lo llevaba escuchando muchísimo. Tuve que meter algo diferente para darle otro juego a la canción. 

Me gusta que la gente diga, ‘oh, este sonido es muy interesante, estoy siguiéndolo’. De repente, algo pasa. Es siempre mantener atento al oyente para que no se pierda. 

Para mí hubiera sido factible descomponer esta canción y presentar interludios. Esto cambia la estructura del EP. Estas canciones son extensas, comparando con lo que venías haciendo. ¿Hay una intención detrás del length de cada canción? ¿Pasó porque tenía que pasar?

Es lo que tenía que pasar. Siempre intento usar varios estilos, incluso, dentro de la misma canción, pero que caigan como tengan que caer. Tampoco digo, ‘voy a hacer una canción progresiva que dure 12 minutos’. De hecho, mi intención es que no se aburran. Intento que no sean muy largas. Pero, sí que es verdad, ya que hablas de lo que venía haciendo hasta ahora, estaba aburrido de las canciones de consumo rápido: verso, estribillo, final de la canción. Quería buscar algo que tuviese más miga. 

Cerrás el EP con una canción puramente vocal. Es eso que hablás de los cantautores y el regreso a la canción. Si esta hubiera sido tu primer single, lo que se hubiera esperado del material cambia. 

Me dejé guiar mucho por Mont Ventoux. Si hubiese salido esta como sencillo, en donde hago armonías y tal, es más difícil que lo escuches de primera. La pones y dices, ‘no he venido a escuchar esta coral’. Para cerrar el EP está bien, pero ¿como single? Era arriesgado. 

Tiene que existir una necesidad para haber hecho el EP de esta manera. ¿Hacia qué gravitás? 

Supongo que lo que ha ayudado a armar el EP es esta obsesión con ciertos músicos, artistas, sonidos que traté de explotar, en un momento determinado, al máximo. Desde la cuarentena he estado grabando canciones para hacer un LP. Un LP, principalmente, inspirado por James Blake, Sampha, Moses Sumney, Nei Palm, con estos artistas que son experimentales.

Las canciones que me salieron medio experimentales, quitando ‘Hijo del Corazón’, las decidí reunir en el EP. También para dar una carta de presentación para la gente que me vaya a escuchar en el futuro. Que sepan de lo que soy capaz, al final del cabo. En mi cabeza pasan estas asociaciones. 

Un cuerpo de trabajo así dá una muestra de lo que podés hacer, sonoramente. Tal vez el LP no va por ese camino. A lo mejor, es algo completamente diferente. 

Puede ser, sí. Básicamente, es invitar a alguien a mi habitación y decir, ‘mira, el otro día escuché una canción coral de Jacob Collier y he hecho esto. El otro día escuché tal e hice esto, ¿qué te parece?’ Es decir, mira lo que he hecho según me ha apetecido. 

Leí esto de, ‘Mi má dice que me taparse la cara es una autonegación’, y a lo mejor sí. Veo que es algo recurrente. Háblame de la portada.

No me considero una persona introvertida, de hecho soy lo contrario. A la hora de hacer mi arte, música, tampoco me apetece decir, ‘soy yo, he hecho esto y lo otro’. Me apetece un poco que la gente investigue y vaya detrás, pero no ponerme adelante.Este soy yo, mirad mi cara’, no. No me parece ese estilo, no una cosa de timidez. Es simplemente eso. 

Hablemos de CASETES. La letra es muy directa, sin adornos. Es mucho más fácil entender y catalogar el ‘género’. Feel good, pero con otra cara. Encuentro eso en común también. ¿Es difícil coexistir con tanto? 

Es algo por lo que muchos de mis amigos me riñen, ‘no puedes tener 7 proyectos a la vez, es una locura’. Precisamente, con CASETES, en 2019 decidí grabar en español de fácil consumo, cosas alegres, simpáticas. El año que pasó, ya no me interesaba. Siempre estoy buscando proyectos que me interesen, en su momento.

Cuando me obsesiono con algo, decido hacer eso. No quiero saber de otra cosa. No es difícil saltar de una cosa u otra. Para mí, no es difícil entrar a Spotify y poner un disco de Silvio Rodríguez y luego escuchar un disco de death metal.

Son cosas que disfruto oyéndole, entonces disfruto hacer. He seguido componiendo con CASETES, más a lo post punk. Quiero desligarme de cantar simpático para hacer algo más duro, más IDLES, más este post punk que me flipa. Por otra parte, me encanta Silvio Rodríguez, James Blake. Entonces, hice Ferla Megia. Creé este universo. Me gusta mucho el hip hop y hacer bases, entonces creo instrumentales para Lame, otro proyecto.

Hace poco, desde la cuarentena, me quedé con la música tradicional asturiana. Soy de aquí, una región del Norte de España.  Es todo lo contrario a los estereotipos españoles como el calor, el olé. En Asturias hay mucho bosque, mucho río, mucha lluvia, prado, montaña. La canción de aquí es folclórica, que me ha entusiasmado mogollón.

Voy a hacer otro proyecto este verano con una colega de aquí. Vamos a revivir esa canción folclórica asturiana. De esta manera lo quiero hacer con Ferla Megia también. Estoy tomando algunas letras, sonidos. Tengo una pandereta, un instrumento típico de aquí. He metido algo de esto en el LP. Saltar de estilo a estilo es lo que me ayuda a hacerlo. Si solamente estoy haciendo un estilo, me aburriría.

Hace sentido. Después de escuchar lo que hacés con Lame, entiendo el porqué de los samples. Hay algo en ese proceso de deconstrucción para crear que es incansable. Canciones muy cortitas, también. 

Me gusta escuchar de todo y me gusta hacer de lo que escucho.

Me gusta esta idea de jugar con tiempos así. Aunque nos resistamos, el público, en general, ya no tiene la paciencia. Es efímero todo. A lo mejor, tener este tipo de proyecto te permite saber qué funciona. 

El proyecto de Lame viene de una obsesión con el lofi hip hop. Supongo que lo he utilizado para una canalización cuando estoy relajado. Así como uso el punk cuando estoy rabioso, el lofi es para estar tranquilo. Es verdad que viene de ahí, canciones fáciles de escuchar, para poner de fondo.

Háblame más de Asturias. No sé si toman como ir a la provincia cuando salís. Un estilo de vida diferente, incluso las influencias. Los shows a los que tenés acceso. ¿Esto te condiciona?

Claro, esto me condiciona muchísimo porque en Madrid siempre está esto de que ahí está la gente guay, por ser la Capital. Una cosa que está pasando aquí, en España, es que hay mucha gente que está regresando a la provincia, a lo tradicional, al raigañu, como se dice en asturiano. Al pego, a donde has crecido.

Si miras por mi ventana, hay montañas y prados. Es algo sin lo que yo no puedo vivir. Si me voy a Madrid y lo que tengo delante son edificios, no podría vivir. Necesito estar en el campo, al aire libre, escuchar los pájaros. Supongo que eso se transmite en la música. 

¿Qué estás escuchando?

Tengo un CD de Llan de Cubel, un grupo tradicional asturiano. Mucha flauta, instrumentos tradicionales, flauta. Me gusta mucho. Nunca me despego de Silvio Rodríguez, de las letras de la nueva canción Latinoamericana. Pablo Milanés, Mercedes Sosa, es algo por lo que me vuelvo loco. Últimamente, Yves Tumor me tiene enganchado. Desde luego, lo que más me flipa ahora mismo es Flying Lotus. Es esa manía de ser un obseso con la música y aplicarla de diferentes maneras. 

¿Qué hacés cuando no hacés música?

Voy a la montaña, me gusta disfrutar del paisaje de Asturias. Es único. Estudio Diseño Gráfico, voy a clases. Hago el arte de mi música, también es importante. Todo lo relacionado a la promoción, los carteles, las carátulas, me gusta hacerlo. Salgo con colegas, se pueden hacer muchas cosas aquí. Se está muy a gusto. Escucho música cuando no la estoy haciendo. 

Si estás enfrente de una puerta, tocás el timbre, ¿quién te abre?

Mi pareja. Un timbre, una puerta y me imagino la casa enfrente de una montaña con todos los instrumentos. 

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Martha Elisa Estrada Cortez

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