Entrevistas

Embotellando momentos con jonás

Está todo en la elección de las palabras, y jonás lo tiene más que claro. El joven compositor, productor, arreglista y vocalista nacido en República Dominicana es una de las mejores propuestas nuevas que hemos escuchado este año. Se conduce con la seguridad de alguien que lleva mucho tiempo trabajando en el ámbito, y es este su debut. La tiene clara, y sabe lo que quiere. 

Un artista completo que entiende lo que está sucediendo a nivel colectivo. Entiende cómo capturar momentos, cómo crear loops que flotan. ¿por qué no? es un ejercicio musical que atrapa. 10 canciones, 20 minutos. Es una expresión puntual. Son sentimientos, momentos particulares de su vida; los mismos interpretados a través del personaje que creó para este inicio de carrera. Además, ya está preparado para soltarlo y pasar a la siguiente etapa.   

Platicamos con jonás acerca de la intención detrás del proyecto, el uso del lenguaje, melodías, armonías, el papel de Diego Raposo en la creación del material y su admiración por Brent Faiyaz.

Me parece súper interesante que te hayás presentado como compositor, productor, arreglista y vocalista. Hay un uso de palabras claro y específico. 

Desde el principio siempre he intentado ser un songwriter. A la hora de desempeñar los roles en una producción, muchos necesitan un equipo, un engranaje grande. Es lo que yo me he fijado. En cambio, me enfoqué en ser capaz de hacer todo aquello en lo que no necesito a nadie. Si yo puedo escribir las canciones, no es tan complicado hacer los beats. Es simplemente hacer. En mi caso, es una forma de reducir el equipo y a la vez reducir la cantidad de wiggle room que hay. Mientras más streamline es el equipo, más conceptual es lo que sale.

La mezcla, eso sí lo dejo a otra persona. En cuanto a armar la estructura armónica y melódica, todos somos capaces de hacer eso. Por eso yo lo puse así, es eso lo que desempeñé. A lo mejor se lee grande, pero es lo de menos.

Lo que me atrajo fue esa seguridad en cuanto a lo que proponés.

¡Sí! Es más la forma de exhibir el producto a los demás. Tú puedes decir, Bad Bunny escribe sus propias canciones o cualquier otro artista; yo sé que ellos no pueden decir que hicieron sus beats, la mezcla, que ayudaron en la grabación. Nosotros hacemos un producto más visceral, más crudo. Es algo que siempre tomamos en cuenta.

Fue con Diego Raposo que hicimos la idea. Él es mi director creativo. Yo siempre escribí las canciones y se las mandaba. Él me decía, “wow, esta está bien, esta está un poco floja”, pero solamente éramos los dos. No había nadie más en ese círculo, en ese flujo creativo. 

¿#Aquésuena jonás?

Espontáneo. Adolescente, esa es definitivamente una. No tan adolescente, sino joven, es una mejor palabra. Comercial. No es 100% un producto reggaetón, que se vende como pan caliente, pero es un jab a algo comercial. Es un intento de hacer algo en la industria, apuntando hacia los labels grandes, pero desde abajo. Desde el trabajo de un independiente que no tiene ayuda de nadie. Sencillo y honesto, esa puede ser.

Contame más acerca del trabajo que hacías en la escena independiente de República Dominicana. ¿Cómo fue tu acercamiento a esto?

Yo empecé a hacer música desde el 2014. Compré una guitarra, mi padre me enseñó unos acordes. Ese mismo año hice una banda de indie tropical. Hacíamos covers de bachata, merengue, de cosas comerciales pop que siempre se han escuchado en español. A través de eso conocí a muchos músicos, me introduje en ese ámbito. Al paso, a través de mi trabajo y ese esfuerzo, tenía buen feedback de esto. Me llamaban para hacer comerciales. Siempre fui productor, siempre independiente. Por eso la mayoría de músicos dominicanos que me conocen me hablaron en esa época porque pensaban que era un jovencito haciendo música por su cuenta.

A Diego yo lo conocí por MITEL DICO, la label. Armábamos muchos eventos; era un colectivo grande en donde conocí a mucha gente. Vivir en Santo Domingo también me ayudó a conocer, viví desde 2016 hasta el año pasado. Allá conocí a todo el mundo. Estuve en una escuela de música y ahí están todos los músicos independientes. La mayoría de relaciones que tengo fue por andar en la calle, haciendo el road work, grabando, produciendo, conociendo gente.

¿Hubo algún momento en específico que te empujó a dar el paso para preparar tu propio material?

100% y fue este año, en abril. Estuve trabajando muchos meses en un lugar que no me permitía hacer música. Después de tres meses me sentí desesperado, sentí que me faltaba hacer música. Hice dinero, pero me sentía vacío. Cuando terminé de trabajar, con la situación del virus, me iba a una cabaña en medio de unos bosques en California. Ahí me acordé de mis esenciales. Mi computadora se dañó. No tenía mis proyectos. Tenía un  disco duro, pero no tenía cómo abrirlo. Por gracias del destino, apareció un amigo que tenía su computadora. Él tenía monitores y era mi oportunidad para aprovechar. La música, si tú no la escribes, muere. Habían tantos proyectos, de años, 100, 200 proyectos que estaban stuck. Decidí en ese momento que iba a cantar lo que fuera, cantar encima del track lo que sea. 

jonás. Fotografía proporcionada por el artista.

Ese es el concepto de la producción. Simplemente, escucha el beat y cántale arriba, lo que sea que te salga. Si suena bien, ok, anótalo y escríbele algo. Esa fue mi idea para decir cualquier cosa de solita. Siempre tuve la oportunidad porque contaba con las herramientas correctas alrededor. Ese fue el momento en que dije, “si agarro estos beats viejos y le escribo una melodía encima, después le pongo una letra, eso es todo lo que yo necesito”. Eso fue. Después de que escribí la primera, sí, escribí más de 16 canciones diferentes, trabajando en diferentes géneros.

I unleashed myself as a songwriter. No importa el género. Si era reggaetón, yo estaba tirándole encima, si era trap, lo que fuera. Con Diego, que tenía muchos años diciéndome, “vamos a hacer este proyecto, yo sé que tú puedes, tienes esto, lo otro”. Yo no me había decidido por miedo. No sabía en qué nicho meterme hasta que este año decidí que era una mezcla del urbano con independiente, yo sé que este sonido no lo he escuchado. 

Hablemos más de ‘¿por qué no?. Un debut experimental en cuanto a la congruencia que hay con con canciones cortas. Muy directo también. ¿Hace cuánto venías trabajando en este material? Quiero el thought process

Fue una conversación que tuvimos con Diego. El formato ha cambiado. Como músico independiente en un país donde se la ponen difícil a uno, entiendes, en un país en donde la música alternativa la lleva más complicada… lo más urbano, they actually embrace it. Quieren apoyar porque saben que tiene un poquito más de largo plazo. Mira, el formato ha cambiado mucho, las canciones ahora son de 2 minutos, básicamente un hook. Es eso lo que se está haciendo ahora mismo. Ellos rellenan el resto. Ha cambiado el attention span de la gente, no hay la misma atención como para poner una canción de 5 minutos.

Ahora sí porque estamos con el virus, la gente quiere estar en su casa. Pero, la gente no quiere escuchar canciones de 5 minutos porque ya no estamos haciendo piezas épicas, grandes. Ahora es lo que puedas escuchar encima de un loop, básicamente. Ese fue el pensamiento de nosotros. Vamos a hacer canciones sencillas que se pueda entender, a través del lenguaje español-dominicano. Ese es nuestro filtro. No era un requisito que fueran cortas. Eso fue lo que me salió, en el momento. Hay canciones que pensé en expandir, yo les puedo tirar un minuto y medio más, pero ya teníamos demasiado tiempo con esta producción encima, así ya suenan bien.

Al final, yo no quise vender cada canción individual. Cuando Diego me dijo que íbamos a lanzar sencillos, yo pensé “pudiéramos tirar las 10 canciones de una vez, juntas, es ese el producto que yo armé”. ‘Emoji de Escaparnos, por su cuenta, no es la misma historia que con las demás. Siempre fue el contraste de cada canción con otra, sin salirse mucho de los temas. Y son temas que no había abordado nunca; no había escrito música de esa naturaleza. Eso fue algo que yo pensé, en armar el personaje ahí. Es decir, estas son ideas que siempre he pensado, pero nunca he sido así de superficial. Se me hace complicado comparar el personaje conmigo, en ese sentido, yo nunca he sido así, pero sé que son cosas que todos vivimos, que todos tenemos y que hay que hablar, de alguna manera. 

Hay que bajarlo a esa línea, mucho más simple, para que genere un sentido de identificación, que sea universal.

Al final, es un segundo lo que te cliquea de una melodía, de una armonía. No es una súper obra elaborada de jazz, soul o R&B. Hay mucho sample que usé, mucho beat y loops, pero sé que encima de eso tú puedes encontrar un contraste interesante con las vocales. Este el primer experimento que he hecho. Esto fue hace meses. Yo terminé de escribir esas canciones en julio. Yo no he escrito más nada. El objetivo es desarrollarlo en un algo mucho más elaborado, algo que sí requiera de mi conocimiento como músico, más teoría, más estructura. Yo quería hacer algo como Brent Faiyaz y Feid. Son unas de las referencias que usábamos para decir “vamos a hacer música entre estos dos artistas, en español”.

Eso fue, más o menos, lo que nos salió. Feid fue una inspiración muy grande. Cuando escuché su álbum, el que tiró ahora, que tiene un sin número de reggaetones que están reviviendo lo del 2002, trayendo eso de nuevo para afuera, sacando la esencia de esa melodía. El perreo. Feid hizo un buen trabajo con eso. Me volví loco con ese álbum, lo escuchaba muchísimo. Exploré la discografía de The Weeknd, Drake y hacía muchísimas anotaciones. Cuáles eran los temas que ellos hablaban, cómo se dirigían al público, cuál era el delivery. Fue la creación de un personaje nuevo, básicamente; una faceta que estaba ahí, pero necesitaba ser solidificada. 

La colaboración con MONVCO me pareció inesperada, pero muy acertada. ‘Tortura China’ de Alvarito Díaz, la tuve en loop el año pasado. Vi los créditos de ‘Tatuaje’ y me hizo click, había algo ahí en el va y viene de la canción. Encaja a pesar de ser muy diferente al resto. No sé cómo explicarlo mejor. 

Recuerdo que me dieron un sample. El amigo que tenía la computadora me enseña, lo escucho de lejos, y fue de “esa vaina es mía”. Lo agarré, escuché, le puse un bajo encima y dije “esto está súper R&B 2002, está súper bien, encajando en el punto exacto”. Hay que ponerle ese toque futurista. Diego me dijo que lo mandara a Román. Ese fue un proceso, un beat de tres personas. Escribí la primera parte, Diego agregó más, y MONVCO lo completó.

Es esa vibra, tiene esos acordes; desde la primera nota del bass, es una nota que te mantiene arriba. Tiene esa energía que no se acaba. Mucha de las armonías se repiten, loops igual, pero no cansan. No hay mucha resolución armónica, hay mucho en el aire, armonías que se quedan flotando. Eso es parte de lo que quiero que mi proyecto sea en el futuro. Hay muchas cosas técnicas, teóricas, que son importantes de cómo escribí la producción en sí.

Yo te decía que te veo como alguien que recién empieza, y decidís lanzar ‘Emoji para Escaparnos’ como el lead single, y esa elección, en vez de ‘Tatuaje’ tiene una razón de ser. Si escuchás esta última, pensás que el proyecto va en esa línea, y que el feeling general será ese. Mi percepción o lo que esperaría de ti es eso. Te dás cuenta que esa canción es diferente al resto, pero sigue encajando. 

Sí, era parte de no comprometer nada, no ser demasiado en los dos lados. Cada canción se apoya en ese sentido. ‘Emoji’ es romántica, muy suave, igual que ‘Fotograma’. Quería hacer un viaje lindo. Más que lo que estaba diciendo, que suene lindo. ‘Tatuaje’ fue eso, vamos a darle a ese personaje que suena así, vamos a tirar ese lado más salvaje, sexual, crudo. Ese es el sonido que tiene el beat y la canción. Hace muy buena justicia a ese personaje.

Lo mismo para ‘Niño’. Deberías de sacar la extended mix de esa. Una versión deluxe del proyecto, 18 canciones. 

¡Exacto! Lo he pensado (risas). Ya lo hablamos con Diego, tenemos que hacer una serie de remixes, eso es lo mejor que puede salir. Estas canciones están perfectas para que cualquier gente venga y se tire encima. Que hagan una parte extra. Está planeado. Yo quería que sonara como que estaba embotellando el momento, exactamente lo que estaba viviendo. No importa lo que sea lo que escribí, ahí quedó. Era una forma de grabar ese aire que estaba ahí, en ese lugar. A lo loco, un poco.

Pero, sí, me preocupé porque fuera balanceado. Hay muchas canciones románticas, ‘Niño’ tiene un toque de comedia, siento brillo ahí. Es el mismo personaje, pero más cómico. Después todas las canciones son serias. Le dan ese contraste, para que no sea tan deprimente. Esos son temas que no vuelven a salir en mi proyecto. Romántico, de ninguna manera. Creo que voy a tener que me la voy a tener que jugar para hablar de otras cosas. Profundizar más en los temas, ser más directo en lo que estoy diciendo, hacer un cuerpo de trabajo un poco más elaborado. 

¿por qué no? tracklist

Esto pudo haber salido en agosto, y va a ser lo mismo. Le va a gustar al que le gusta. Es más una forma de subirme como recording artist, algo que quería de mucho tiempo ya. Me siento más cómodo para expresarme con mucha más complejidad. Después de tener un equipo de trabajo más amplio, ya vuelvo a Santo Domingo y armo calendario, escribimos algo nuevo para el 2021. El punto es que no vamos a parar de hacer música por un buen rato. 

Si estás enfrente de una puerta, tocás el timbre, ¿quién te abre?

Wow, wow, wow (risas). ¿Ahora mismo? Brent Faiyaz. Definitivamente. Me encanta su música, me gusta todo lo que él hace como artista. Escuché que su padre es Dominicano. Él viajó una vez a Puerto Plata ya, y habla de eso, que no sabe español. Pero, si toco la puerta y me abre él, tendría la mejor conversación musical del mundo.

Hay que buscar entrar al los DMs ahí.

Él es muy obscure, ese pana nunca se va a dejar hablar de nadie. Yo he visto cómo se maneja, es muy enigmático, y es otra cosa que me gusta. Él es un pilar musical, es lo que hace. Es un statement grande de que se puede lograr. 

El manager y él vieron sus estadísticas en Spotify y armaron el tour solos. Crecieron a su audiencia así, increíble.

Sí, y es perfecto. Las canciones son timeless, y su voz es otra. Lo tienen bien pensado todo. Él tiene ventaja que, de antes, ya trabajaba en grupos de soul, tenía studio time. Ya después lanzó su carrera como solista, pero sí creo que eso lo ayudó mucho, ese background. No era un artista nuevo sino que ya estaba con experiencia. 

Cuando escuché ‘Crew’ de Goldlink, lo supe. 

¡Es que no hay forma! Tú chequeas su discografía, y es rola tras rola, increíble. Me encanta. Ese es mi objetivo cuando lo pienso en R&B, cómo lo une todo. Fue una referencia muy importante. 

Él entiende cómo usar su voz, y elige los beats muy bien. Creo que es tu caso porque tenés clara la melodía y lo que propone esa línea de R&B, pero lo aterrizás a lo que podés hacer vocalmente. 

El factor latino le agrega otros toques, un poco menos de expresión. No es lo mismo que R&B gringo, que ya sabes cómo es, súper melódico. Yo no me puedo salir con eso, va a sonar raro. Hay que balancear. Para los latinos, la tenemos, no voy a decir difícil, a lo mejor más fácil con eso de usar las palabras para nuestra audiencia. Es el dialecto. En latino américa hay demasiadas formas de hablar, y uno tiene que elegir para hablar en la música. Él, como artista americano, es de lo mejor que he escuchado, en este año por lo menos. 

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Martha Elisa Estrada Cortez

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