Entrevistas

Zoe Gattuso Tiene Ganas De Incomodarse

Zoe Gotusso sabe lo que quiere. Zoe Gotusso sabe lo que le gusta. Zoe Gotusso traduce esto a historias que conectan. Intimidad, sobre todas las cosas. Vulnerabilidad como carta de presentación. Impensable que alguien tan joven se permita sentir y lo comparta, sin tapujos.

El público toma su música como algo muy propio y se nota. No normaliza sentir que conecta con tanta gente. Lo abraza. Tiene paz, entiende en qué plano está. Es contentamiento lo que tiene.

Hay una dulzura inusual en su manera de conducirse. La música es solo una extensión más de su persona. El éxito, más que una construcción, es una sensación. Para ella es una forma más de interpretar el bienestar. Hace sentido. Lo que vive lo viene soñando desde muy chica, viviendo desde hace un par de años ya. No importa si toca frente a diez o mil personas, ella es la misma. Se tiene que exponer a más gente, pero eso no cambia quién es.

Cuando todo el mundo se plantea ir en otras revoluciones, más acelerado, más fórmula, en la mayoría de los casos, ella hace lo opuesto. Los arreglos, las melodías, el instrumental me lleva a flotar por momentos. No es música de fondo lo que Zoe propone. En lo absoluto. La quietud que propone está acompañada de una introspección inherente. Necesaria, diría yo.

Se bajó de uno de los proyectos musicales más exitosos de los últimos años en Argentina. Decisiones conscientes. La pregunta que también vino a mí, ¿por qué ahora? Inevitable pensar en cómo superar esos momentos de duda. ¿Qué hacer el día después de tomar una acción como esa? Me dice que tenía miedo cuando dejó Salvapantallas. No sabía si la gente le iba a seguir como solista. En otro punto, no lo dudaba. Se tiró a la pileta, ella es así. Le gusta abrir el abanico y hacer que las cosas pasen.

La incomodidad le gusta. Su debut como solista, ‘Mi Primer Día Triste‘ tiene un equipo de prolíficos músicos detrás. Juan Campodónico es el productor ejecutivo. No se necesita agregar mucho más. Su propuesta vino a cambiar la conversación. Decidió hacer lo que quería cuando el mercado pedía otra cosa. Esta apuesta le ha traído frutos. Las nominaciones a los Premios Gardel lo confirman.

Próxima a presentarse en el Festival Marvin, charlamos con Zoe acerca de su sonido y lo que propone, de cómo resistir a la necesidad de lanzar música constantemente, su amor por el bossa y las plantas, y el deseo por seguir cambiando.

¿#AQuéSuena Zoe Gotusso?

Es difícil explicar algo sonoro. En principio, es sonoro; en cada persona, lo que yo hago, remite cosas distintas. Eso es la música. Es tan abstracta que es difícil ponerla en palabras. Yo canto y escribo canciones. Son historias, no solamente mías. A veces me adueño de historias. Ahora he mostrado bastantes de amor, en forma de una persona y otra persona.

Allá está mi desafío, el empezar a abrir la gama, hablar de algo más abstracto. Hasta ahora vienen siendo canciones pop. Yo escribo desde la guitarra. Se respeta mucho el mensaje, hablando del mercado de hoy.

Yo no hago mis canciones desde la computadora ni tampoco con un productor. Yo hago mis canciones porque me salen de adentro y me gusta componer.

Me gusta componer desde algo orgánico. Esto no quita que no lo pueda hacer. He hecho canciones con productores. Me divierte. Es un proyecto que no lleva más de un año, año y medio, nunca he tocado en vivo, frente a personas. Eso es muy loco.

Es un desafío para mí no ser una artista urbana, en este momento. No lo dudo ni un segundo. No podría caretear una situación que yo no soy. No me sale. No me sentiría bien conmigo. Respeto mucho lo urbano. Me hace bailar. Siempre curioseo. No sé, yo elijo otro camino.

Soy muy sincera con mi camino. Yo pienso que las modas, los géneros, los estilos van cambiando y que una tiene que estar firme en lo que le gusta.

Eso no quita que no juegue mañana con hacer otra cosa más de fiesta o distinta. Si hoy me tuviera que definir, me definiría como una cantante y compositora, llevando la canción. Me gustan los instrumentos, lo orgánico, lo fresco. Me gusta contar verdades, que para mí son verdades. Me gusta que cuando me escuches sientas algo, no importa qué, eso no lo elijo yo. Pero, espero darte un mimo o desde una canción, poder darte un abrazo o paz. Así que, eso es un poco. Es difícil esta pregunta, pero está buena.

Su más reciente vídeo, ‘María’ fue grabado en México y dirigido por Sepia. Vestuario por Cece Aereas. Créditos: Sepia.
Te permitís ser vulnerable y se nota. Veo que hay una reciprocidad de parte de tu público, tanto audiencia como medios. ¿Vos sentís ese amor de vuelta? ¿Cómo lidiás con esto? 

Me genera un montón y me emociono. Yo no hace mucho que estoy en esta industria, pero siento mucho respeto y cariño. En el momento que no vibro, no me peleo. Me corro y voy por otro lugar. No sé por qué se interesan tanto en mí. Me encanta. Claro que me interpela, sí. Me ha pasado tres veces y las tengo contadas porque las acuerdo porque lloré en entrevistas. Me emociono o me hacen preguntas que me tocan la fibra de la tristeza o felicidad. No me dá vergüenza. Aprendí.

Creo que como viene el mundo, la fragilidad antes era un error. Hace cincuenta años, no había eso. No hay lugar, al menos, así es acá. La fragilidad es un valor hoy.Mi Primer Día Triste’ es un disco feliz. Las canciones son alegres, tienen un mood primaveral. Es mi pensar. El título es porque lo escribí después de estar triste. Después de la tormenta viene el Sol. Me parecía bien frenarme y empezar a hablar de la tristeza.

Tuve muchas opiniones antes de sacarlo, ‘che, quizás no ese el nombre’. ¿Por qué la gente no habla de la tristeza? No nos enseñan a estar tristes. Está bueno, es así. Esta pandemia me ha enseñado eso, esto de permitirme hacer una nota. En vez de cancelar, la voy a hacer. Si estoy así, estoy así. Que me encuentren como estoy.

Con el otro proyecto, Salvapantallas, yo venía en una maratón de estímulos, crecer y crecer, shows, giras, salir del país. Cuando lo dejé y emprendí este camino sola, preparo toda la mesa para comer, y de repente se frena el mundo. Se frena el mundo y yo no puedo comer. Me frené a pensar muchas cosas, y entre esas era hablar de la fragilidad. No mostrarme como si estuviera increíble en ese momento. Mentira.

Salvapantallas, dúo conformado por Santiago Celli y Zoe, se despidió a mediados del 2019. Créditos: Leandro Frutos.

Me ha atravesado todo, que me hagan estas preguntas y el interés. La exposición, de a poquito, me interpela un montón. Siento que estoy agarrada de brazos y me sacuden porque me he vuelto muy llorona, muy vulnerable. Enhorabuena. Yo hace tres años que venía corriendo una maratón, de estar bien y crecer. La pandemia me hizo frenar y llorarle cosas que nunca le lloré, que nunca me permití porque estaba, desde los 17 hasta los 21, creciendo. Siempre con una buena noticia cada semana. De repente, frenar.

¿ Estar preparando un proyecto para que salga y que te encuentre eso? Bienvenidos estos sentimientos. Le voy a llorar a cosas que nunca hice.

Yo me mudé, dejé a mi familia a los 20 años para venirme a la ciudad más grande de Argentina para hacer música. Nunca en la vida lloré eso, en dos años. Creo que frené y me miro en dejar un proyecto que estaba tan bien. Es todo una fragilidad en mí. Indagar esos territorios, yo le digo indagar mis fantasmas, rever el pasado, ver por qué siento esto, por qué llegué acá.

Es lo mejor que te puede pasar. Siento que estoy construyendo unos buenos cimientos. Soy muy partidaria de eso. A veces pensamos que el mundo es una historia de Instagram, pero no lo es. Hay cosas que son a fuego lento. Las plantas, hay que respetarlas. A mí me hace bien eso.  

Es esa necesidad de compartir lo que sentís. Alguien más tiene que estar pasando por esto, sin importar la distancia. ¿Te pasa de querer compartir música constantemente? ¿Te cuesta no hacerlo?

Me encantaría sacar música constantemente, pero no. Siento que en la vida no se puede estar siempre en la ola creativa, en la ola de sacar. Sacar música es un momento muy lindo. El momento de sacar es darla y cuando uno la dá vienen todos los mimos. Quisiera que fuera así mucho tiempo, pero sería tonto pensar que sea así, por más que yo quisiera.

La felicidad funciona con la tristeza de contraste, la creatividad funciona cuando no tenés ganas. Respeto mucho esos procesos.

También, por eso, soy de la teoría del fuego lento. Hace más de tres años que vengo con bastante trabajo. Ahora estoy descansando un poco. Me gusta hacer discos. Ahora no estoy sacando música. Yo quiero hacer otro disco y se lo dije a la compañía. Yo quiero cerrarme de nuevo.

Puedo hacer esporádicamente cosas. Ahora hice algo con Emmanuel Horvilleur que me invitó. Voy a sacar una canción con un artista de Madrid. Hago cosas. Lo que respecta a mi mundo, le doy su tiempo. Quisiera sacar todo el tiempo música, pero no se puede. No funciona así para mí. Voy a darme mi tiempo. Ya estoy componiendo. No quiero decirlo tanto para no adelantarme, recién hace 4 meses salió mi álbum.

Como te digo, como soy, ya estoy haciendo. Mi fábrica creativa ya arrancó. Para mí, cuando uno labura con las personas, sea música o no, siento que es muy sano entrar en el mundo introspectivo y después salir. Yo soy frágil. Vos me preguntabas si lo sentía y sí, he estado re frágil, con miedo de dar notas, con miedo de subirme al escenario y largarme a llorar. De repente, en unos días todo cambia: soy una fiera que quiere salir a tocar. Funciono con el ying y yang.

No tenés presión de alguien tipo, ‘ya terminaste esto, seguimos en promo a pesar de que salió a finales del año pasado, entramos a Mayo, lo que sigue es bookear. Empecemos a pensar en lo que viene’. ¿Tenés esa libertad en cuanto a deadlines?

No tengo deadlines, por suerte. Soy muy trabajadora. Me gusta. He encontrado la conexión con las personas, que me avalen mis proyectos. Me he convertido en una gran trabajadora, al punto de que yo adelanto al resto, ‘che, ya estoy componiendo otro álbum, ya quiero salir a tocar’. Se me dá mucha libertad, pero porque soy muy responsable. Está mal que yo diga esto de mí, que me tire flores sola.

No quiero hablar de mí. Quiero hablar de mi música, como si fuera un cofre que tengo. Adoro ese cofre y me parece que lo voy descubriendo y es una búsqueda constante. Le tengo tanto amor y respeto que creo que es, quizás, lo único que me concierne en la vida, además de mis vínculos. Lo cuido mucho. También mis socios, una compañía como Sony, y mi equipo interno, confían en mí.

No tengo deadlines. Suelo adelantarme yo a las situaciones, por suerte. Se me respeta. No soy una artista urbana, he tomado otro camino. La compañía y mis socios respetan mi camino. Hay algo ahí, este camino distinto hace que no nos comparemos. Ese es mi camino, lo voy proponiendo y se me escucha un montón.

A los 20 años me vine aquí sola, me alquilé un lugar, no sé qué hago acá. A veces me pregunto por qué hago lo que hago. No sé. Es como que tengo algo adentro. Me gusta mucho hacerlo, la música, en mi caso. 

Hay un elemento orquestal. ‘Desnuda’ tiene elementos muy cinemáticos. Me refiero, es la canción ideal para una comedia romántica. Esa parte de la separación, en donde hacen la contraposición de sus vidas por separado y cómo se extrañan. ¿Pensás en escenarios así cuando componés?

Qué lindo. Soy gran consumidora de soundtracks de películas. En mi primer disco, fue un sueño poder grabar cuerdas. Fue un sueño trabajar mi primer disco, a mis 22 años, con un gran productor como Juan Campodónico. Poder ir a Uruguay, que me apoyen no siendo una artista que está haciendo un género que está ocupando los primeros lugares en los charts.

Me gusta lo que me decís porque me ha emocionado mucho, siempre, la música de películas. Hay algo de lo emotivo, son las cuerdas. Es algo que me gusta mucho. Me alegra mucho que lo captes porque no sé si decir que lo busqué, pero yo empatizo mucho y me quería sacar las ganas de canciones con ese vestido elegante. ‘María’, que es con mi guitarra, voz, grabada en vivo, varios takes y salió. De repente ir con una orquesta increíble a una guitarra y una voz, con una intimidad mucho más cercana.

Me considero versátil. Tengo 23 años y espero poder encontrar otros lugares. Cuando me preguntas cómo definiría lo que hago, es una pregunta que va a ser válida ahora, hoy. Nadie es estático. ¿Si yo hago un disco en donde repito lo que hice el disco anterior? Sería lo peor que podría hacer conmigo. Siento que tengo un montón de dientes que aún no mostré. Mostré mi primer dientecito, de adelante, pero aún tengo un montón de lugares que ni yo descubrí. 

Trabajaste con un equipo increíble para el disco. ¿En qué momento aterrizás lo que está pasando?

Es difícil ponerle un día. ¿Cuando alguien sueña mucho algo y de repente pasa? Se llega a ese lugar, estás ahí y todo se normaliza. Normalizamos algunas situaciones. Tengo la suerte de sentarme y frenar, en eso de pensar un poco, sentir. Siento que me tomé el tiempo. Me he emocionado un montón de veces cuando Juan estaba en la cabina de arriba y yo abajo. Estar debutando así y ni lo planeé tanto. En un punto sí, pero se pintó la pintura con mi esfuerzo y el de muchas personas más.

No sé en qué momento, pero trato de traerlo siempre de vuelta porque pasa mucho eso. Como que después nos damos cuenta que cuando lo soñamos era mucho más fuerte que cuando sucede. Sucede y es, ‘ah’. En este caso no fue así. Sigo siendo muy consciente. Creo que voy a seguir cumpliendo años, y voy a añorar mucho este primer paso que di. Creo que nunca me lo voy a olvidar. Increíble. Estoy muy contenta.

Por otro lado, te puedo decir que tengo ganas de hacer otro álbum, mostrar otro lado mío. Después puedo volver y decir, ‘ok, sé que puedo crecer mucho más, ya llevo un año haciendo canto, sé que puedo cantar mejor’. Lo abrazo con mucho cariño este disco. Es lo que hice en ese momento, salió increíble y sigo adelante. Siempre está bueno voltear un poquito y pensar. Lo mismo con Juan, darme cuenta, ‘che, loca, estás acá. Te avalaron un disco en Uruguay, tenés una selección increíble de músicos’.

Es más, yo ni conocía a todos los que estaban. Me enteraba después. Era algo de mi inocencia, frescura, de darme cuenta quién era Hugo Fattoruso cuando estaba grabando. Yo ni lo pensé. Estaban todos nerviosos y yo, cuando él entró, ‘hola Hugo’. Hay algo lindo en eso, en no darse cuenta del sueño, de la magnitud de la situación. Lo llevo con mucha inocencia. Creo que pienso las cosas después de hacerlas. 

Yo estoy medio obsesionada con ‘Trío Oriental’ todavía. ¿Cómo te ponés de tú a tú? Algo tiene que estar pasando para que te hayan dado el sí. 

Les tiene que gustar la música. Es esa la respuesta. Yo creo que Hugo no iba a grabar. Me lo dijo más de una vez, ‘qué lindas canciones’. Para mí era increíble que él me estuviera diciendo eso. Supongo que ahí no soy ni yo ni él, es la música. Quizás es la energía, pero él no me conocía. Él vino al estudio porque escuchó las canciones y le gustaron. Accedió a hacerlo.

Obviamente, Hugo conoce a Juan. Llegamos por ahí, yo no lo llamé a Hugo. Ahí empecé a entender quién era, qué hacía. Para mí es una joyita que hayamos hecho música juntos. 

Después de escuchar ‘Novo Amanhecer’ entiendo por qué ‘María’ está en el disco. Entiendo por qué está el full mix. ¿Tenés ganas de hacer algo en esa línea? No necesariamente bossa, pero con ese feeling que te dá el brasileiro. 

Me encantaría. Ahora estoy aprendiendo en que la incomodidad está muy buena para el artista. Soy una gran fanática del bossa. Mi madre y padre me han llevado muchos veranos a Brasil. Consumimos muchísimos discos de allá. Casi igual que música local. Tengo una huella adentro. Encima me he enamorado mucho de la bossa. Hice algunos, como escuchaste.

Sería un gran sueño irme a Brasil, grabar un EP, 4 temas, 10 temas. Vámonos full bossa. Es algo que me debo y lo voy a hacer. Te lo prometo. Sin saberlo, te lo prometo. No sé si es lo que más quiero hacer en lo próximo. ¿Por qué hablaba de incomodidad? Yo compongo casi todo desde el bossa. Cuando la persona que crea encuentra ese lugar, sencillo para uno porque se siente genuino y auténtico… mi teoría conmigo y en este momento, tengo que hasta tocar un instrumento que no sepa, componer desde otro lugar.

Con las tres canciones que he sacado, me saqué esas ganas con bossa y llegué a lugares que digo, ‘epa, esto es lo que a mí me ha gustado’. Escucho cosas del bossa que me han gustado en mis canciones. Lo puedo seguir buscando y lo voy a hacer un día, pero hoy no lo elijo. Tengo 23 años y siento que me quiero incomodar un montón. Prefiero hasta jugar con un disco de otro género. Al bossa lo adoro y siempre voy a volver.

Siento que estoy en una edad de cambiar. Si nos ponemos a componer un bossa, para mí va a ser mucho más fácil. Tengo más fórmulas en la cabeza. Valoro mucho la incomodidad, es bienvenida.

Las colaboraciones que tenés me parecen hechas a la medida. Es como si las canciones estuvieran hechas en el momento preciso. ¿A qué le decís que sí? 

Le digo que sí si me parece genuino yo sumarle a otro proyecto. Para empezar, me parece muy importante lo humano de las personas con las que trabajo. Es quizás lo primero en lo que me freno. Ok, está esta oportunidad. Le veo lo mágico, algo talentoso. Si es una persona que no considero como buena persona, no me gusta trabajar.

Lo humano es clave, ya sea en un escenario, en un disco. Creo que se puede separar lo humano de lo musical, y hay mucha gente que lo hace. Yo, a veces, lo he hecho. Mis colaboraciones son gente con la que me he encariñado y cree en mi proyecto. Yo creo en en suyo. Algo muy simple como cuando me llega la canción: la abro, escucho y me doy cuenta si es genuina para mí o no.

Me doy cuenta que he tenido varias colaboraciones y que puedo ser muy versátil. No es que me invitan para cantar siempre rock. Me invitan para cantar algo más experimental, para hacer un homenaje. Me alegra porque, para empezar, que te inviten ya recibo mucho respeto sin que me lo digan. Yo soy de Córdoba y vine a Buenos Aires. Se me respeta mucho. No porque me lo digan sino porque lo siento.

Algunas invitaciones están en Spotify, YouTube, pero muchas son en vivo. Lo que más me doy cuenta es que qué lindo poder ser tan versátil. No yo sabía eso. Me describiría como pop y dulce, acústico, pero he puesto mi voz en lugares muy distintos. Esto recién comienza para mí. No sé qué va a venir y eso es lo que más me entusiasma. La posibilidad de ser tan versátil, que sea tan genuino, me parece muy lindo.

Tenés una colaboración con Malena, otra con LOUTA. Él viene de un mundo completamente diferente. 

Eso me encanta. Me subo a cantar con Malena y es mucho más tranquilo. Me subo con LOUTA y casi me disfrazo; nos ponemos a bailar, es más performance. Eso, para mí, es una incomodidad linda, de la que te hablo. Lo más lindo es que no siento que me tuerza. Cuando hablo de torcer es que saque algo que yo soy. No siento que alimentarme de géneros distintos, como que hago algo impostado. Al final, puedo estar en distintos lugares y ser yo. Eso me encanta y no lo pienso. Lo analizo ahora que lo estamos hablando y me gusta mucho.

¿Te costó cortarte el pelo chiquito?

Sí, me costó. No fue una idea mía. Alguien me lo propuso, una peluquera que conozco de acá. Le dije, ‘estás loca’. Le mandé un mensaje a los pocos días, ‘me dejaste picando algo en la cabeza, por más que te dije que no iba a hacerlo. Dejaste una semillita’. Estaba yendo a cortarme y le mandé un mensaje diciendo que no lo iba a hacer. Tenía un montón de miedos. Uno se apropia del cabello. Llegué a pensar que si cortaba mi cabello iba a ser distinta, que no iba a estar tan segura.

Yo no pienso tanto las cosas. Las hago. Después me desconozco‘. La incomodidad ha traído frutos. Ha sido nominada como ‘Mejor Artista Nueva’ en los Premios Gardel. Créditos: Fausto Elizalde.

Es una metáfora, pero no lo es. Arraiga un montón tener el cabello largo. De repente llegué, me miró a los ojos y ya. No tuvo que decir nada, ‘dale’. ¿Sabés lo que más me gusta? El pelo me dá igual, me encanta. Puedo tener este look, el pelo largo, medio corto. Lo que más me gusta de haberlo cortado es haberme incomodado, haber cambiado, decir que sí. Eso, a los 20’s cortarte el cabello. Listo. Me parece que va por acá. Me tengo que animar a cambiar, incomodarme. Antes me daba miedo. Después, lo corté y me encantó. Me demostró algo: la incomodidad trae cosas buenas. 

Llevo meses que lo quiero cortar. A lo mejor a fin de año encuentro lucidez. 

Para mí, está re bueno enfrentarse a ese miedo. La única persona que me preguntó esto es una amiga, me la crucé hace una semana. Ella estaba de pelo corto. Se había animado. Allá tú. Es un viaje que está buenísimo.

¿Qué estás escuchando?

Siempre vuelvo a muchos clásicos. Mi madre y mi padre me han hecho escuchar a muchos clásicos. Estoy escuchando a alguien más del pasado, Paolo Conte. El último disco de Duki. También a Justin Bieber, que sacó dos álbumes. Me gustaron, guardé algunas canciones. Estuve escuchando el disco de Mon Laferte, ‘Volumen I’. Es un disco con el que se afianzó un montón de gente en México. Escuché el nuevo también.

Eduardo Mateo, un uruguayo que todos me dicen que escuche ‘Mateo Solo Bien Se Lame’. No sé si conocés a El Príncipe, Gustavo Pena. Te va a encantar. Son dos uruguayos que me han fascinado en pandemia. 

Me gusta la música más suave, más emocionante. ¿Te puedo recomendar una canción? Sparring Partner, de Paolo Conte. Lo que hablábamos de lo cinematográfico, las cuerdas, siento que él tiene algo emocionante. Cuando escuches esta canción, al principio vas a pensar que es aburrida, pero después cambia. Es un músico que arrancó a los 40 años, era abogado. Un personaje. Estuve escuchando un poco de esto.

Si escuchaste ‘El Madrileño’, ¿no te quedaste con ganas de regresar al flamenco?

Sí. Escuché ‘El Madrileño’, me encanta su álbum. Creo que él está buscando volver a las juntadas, la música de ahí, desde la guitarra. Vi su Tiny Desk. 

¿Qué hacés cuando no hacés música?

Me gustan mucho las plantas. Tengo una biblioteca. Me encantaría ser lectora. No la podría llenar de libros porque sería hipócrita, no he leído más de un par. Entonces, la he llenado de plantas. Me gusta meter las manos en la tierra. El otro día vino un amigo y me regaló un montón de plantas, de distintos tipos. Fui, compré tierra, y hace dos semanas que todos los días me levanto y transplanto. Me encanta empezar el día así.

Si no hago música, también la escucho. Eso es algo que disfruto mucho. Me gusta mucho el orden, soy pesada, diría. Vivo sola, me gusta el orden. Si venís a mi casa, me gusta que esté ordenada. Me permito el desorden también. Son etapas, no vivo trasplantando plantas.

Me gusta mucho conocer gente. Me parece tan hermoso conocer a alguien, empatizar. Esa persona, si la mimás, va a estar cerca toda la vida. Cocinarme me gusta, mucho. En esto que decía, que siento que venía de 3, 4 años con Salvapantallas, a todo ritmo. La pandemia me ha enseñado a darle espacio a estas cosas que no se les puede apurar. Me encanta.

Creo que como viene el mundo, la fragilidad antes era un error. Hace cincuenta años, no había eso. No hay lugar, al menos, así es acá. La fragilidad es un valor hoy‘. Créditos: Fausto Elizalde.

En niveles de negocio y productividad, no hago nada cuando hago esto. Es tiempo que se va. Hace días, semanas que no compongo. Hace meses que escribí la última canción, las últimas tandas. Son momentos. En vez de sentarme ahora en el piano, a forzar una canción, prefiero juntarme con alguien a charlar. Sé que quizás me salga la canción después, porque tengo algo que decir. No soy de forzar las cosas.

Por eso, en este momento que no me encuentro tan creativa, recurro más a ser oyente, estar con mi casa, mis plantas, hablar con mi vecino, ayudarlo a cocinar algo. En un pasado, no hacía eso. Estaba en otra. Ahora me lo estoy permitiendo. Cuando florezca mi creatividad, que puede ser mañana o en un mes, va a ser mucho más fructífera por haberme concedido todos esos momentos de paz. 

De afuera, se siente tan lejano esto. Se idealiza esta vida de artista. Lo cotidiano no es apetecible.  

Tenés razón. Tiene que ver con que es sencillo tener una fiesta glamurosa, giras, viajes, estímulos. Estar sola en una casa, sin mucho que hacer, no es sencillo. Para mí, está buenísimo. Si yo puedo estar sola con mis plantas y en paz, ya cuando me vaya a estas fiestas, me voy a sentir mucho más segura. Es el mundo introspectivo de cada quién, es fácil vivir con estímulos, entretenidos. Yo siento esto.

Cuando estoy tapada de trabajo, es fácil vivir. Ahora, cuando se frena el mundo, se me hizo difícil. Empecé terapia, hace meses. Clases de canto inicié hace un año, en pandemia. Nada, tiempo conmigo, cosas que me debo yo. 

Si estás enfrente de una puerta, tocás el timbre, ¿quién te abre?

Con mi bisabuela, que ya no la tengo. Tengo ganas de ver a mi bisabuela, de volver a verla. No sabe que hago música porque se nos fue hace mucho tiempo.  

Gracias a Lucas Rossetto por hacer esta entrevista una realidad.

Author Image
Martha Elisa Estrada Cortez

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