Entrevistas

El arte de ser una banda rara: Una conversación con Roberto Musso de El Cuarteto de Nos

Hay proyectos musicales que acompañan momentos específicos y otros que, por alguna extraña física o metafísica, logran reinventarse para no soltarte jamás. La primera vez que escuché a El Cuarteto de Nos fue hace exactamente 20 años con la salida de Raro (2006). En aquel momento, siendo apenas un niño, me resultaba un verdadero desafío explicarle a mis amigos a qué sonaba esta banda uruguaya.

Años después, en la antesala de su esperado regreso a Guatemala este 1 de octubre con el tour Puertas gracias a NiuMark, tuve la oportunidad de platicar con su líder y compositor principal, Roberto Musso. Entre reflexiones sobre la “ingeniería” de sus shows, la inteligencia artificial en la música, la neurodivergencia, la sobreexposición en redes sociales y la empatía con un público cada vez más joven, comprobamos por qué el Cuarteto sigue siendo una de las fuerzas más dinámicas e inclasificables del rock en español.

 

Somos una banda de rock rara.

 

Nuestra pregunta insignia en El Timbre Suena para abrir las entrevistas siempre es: para vos, ¿a qué suena El Cuarteto de Nos?

Roberto Musso: Nos definimos en redes sociales con una frase minimalista que dice: «Somos una banda de rock rara». Me encanta porque no hay nada que agregar ni que quitar. Te pasó a ti cuando eras chico y le pasa a cualquiera que intenta encasillarnos. Es un cóctel con tantas cosas que nos hace inclasificables, y eso ha sido la insignia de la banda a lo largo de los años. Vas hoy a cualquier show del Cuarteto y es increíble algo que no le pasa a casi ninguna banda de rock con nuestra trayectoria que la gran mayoría del público es adolescente o menor de 20 años.

Precisamente de eso quería hablarte. Tienen un catálogo enorme desde los noventa, pero han publicado discos en vivo como Puertas en vivo y la sesión especial de Raro. ¿Cómo eligen el setlist? ¿Cómo funciona la curaduría para satisfacer tanto al fan que los sigue desde los 90 como al chico que los descubrió la semana pasada?

Roberto Musso: (Risas) Le llamamos la «ingeniería del setlist», porque realmente es algo así. El secreto de que la banda siga siendo contemporánea ha sido pulir los shows. Si te das cuenta, las canciones que tocamos hoy no tienen más de 20 años; van desde Raro en adelante. Sentimos que los temas de la primera etapa noventera tuvieron su propio envejecimiento, que escuchados en su contexto original están bárbaros, pero la conexión masiva ocurrió de Raro para acá. Nos gusta estar con los ojos hacia adelante y no con los ojos en la nuca buscando en la nostalgia. Cada disco nuevo que sacamos forma una espina dorsal importante en el show.

Los vi en vivo por primera vez en México en 2019. Con el paso de los años me he dado cuenta de tu evolución como showman. Hay una comodidad y una soltura mucho mayor en ti sobre escenarios masivos. ¿Fue un proceso natural o hubo un punto de quiebre?

Roberto Musso: Ha sido totalmente la práctica y la acumulación de shows, pero también el hecho de que el crecimiento del Cuarteto fue paulatino. No llegamos a un estadio de la nada; fue un paso a paso, lento pero seguro, lo que me dio mucha experiencia en el trato con la gente. En shows anteriores la mayoría de los temas los tocaba con la guitarra colgada; me sentía más custodiado por ella (risas). Hoy me solté mucho más: tengo pasarela, canto de frente a la gente y eso redunda en un show con mucha energía. Además, tener a un público juvenil saltando todo el tiempo te exige ponérteles a la par.

Una de mis canciones favoritas de tu repertorio es «Contrapunto para Humano y Computadora» (Jueves, 2019), donde te enfrentás a una computadora en una batalla de rap filosófica. Hoy que la AI está integrada en la vida cotidiana para responder todo tipo de cosas, ¿cómo ves esa canción en retrospectiva?

Roberto Musso: ¡Hiciste la pregunta en el momento justo! (risas)

Hace un par de semanas me invitaron al Summit de Antel en Uruguay sobre tecnología e Inteligencia Artificial, por mi doble faceta como ingeniero de sistemas y como artista. Puse como ejemplo y canté «Contrapunto para Humano y Computadora» frente a un auditorio lleno de ingenieros; por primera vez se reían de mis chistes, me sentí en casa (risas).

Esa canción la compuse hace casi diez años en décimas espinelas, siguiendo reglas métricas estrictamente. Antes de dar la charla, me metí a chatear con una IA y le puse: «Bueno, no te olvides que esa letra te la escribió Roberto». Y la IA me contestó: «Bueno, ¿y a ver ahora quién le escribe a quién?» (risas). ¡Me pareció sensacional! Ahora la máquina no era una interpretación abstracta, sino una realidad dialogando conmigo.

Como tecnólogo, siempre he visto los avances como herramientas artísticas. No le tengo miedo a la IA ni la veo como una amenaza; estoy en contra de regular la creatividad.

 

En internet y TikTok hay un fenómeno masivo con el Cuarteto. El público joven conecta de una forma muy profunda con las letras. ¿Pensás en ese receptor más joven al momento de escribir?

Roberto Musso: Siempre me he sentido muy libre al escribir, sin ataduras políticas, religiosas o sociales. Pero con los años, al ver la llegada que tenemos en jóvenes muy sensibles te lo digo también como padre de una adolescente de 15 años de la que he aprendido muchísimo, se me han encendido algunos filtros.

A nosotros se nos acerca muchísimo público joven con diagnóstico de autismo o con déficit de atención.

Padres que nos dicen que el único puente de comunicación que encontraron con sus hijos fueron las letras del Cuarteto. Son cosas que me ponen la piel de gallina. No es que censure mi creatividad, pero cuido que el mensaje de la canción no se malinterprete. El público del Cuarteto es el más creativo, ingenioso y exigente que existe; te suben la vara constantemente.

Es curioso que lo menciones. Actualmente voy a terapia y me diagnosticaron autismo nivel 1. Justamente lo que me hizo conectar con el Cuarteto desde chico fue la profundidad, la filosofía y la perspectiva inusual de sus letras.

Roberto Musso: ¡Mira qué bien! Qué increíble cómo se conectan las cosas. Y te digo que recibimos historias muy fuertes de chicos que encuentran un refugio en nuestra música, lo cual nos exige un respeto enorme por lo que hacemos.

Mantenes una postura particular respecto a tu presencia digital. ¿Cómo es tu relación con internet?

Roberto Musso: No tengo redes sociales personales de ningún tipo. Por un lado, no siento la necesidad de opinar públicamente sobre cada tema que ocurre en el mundo, algo que hoy se le exige agresivamente a los artistas, muchas veces sin tener la información suficiente. Además, siento que ya estoy lo suficientemente conectado con la gente a través de las canciones. Por el lado de la banda, me encanta volcar contenido lúdico para las cuentas oficiales del Cuarteto; me siento cómodo ahí.

En canciones como «Flan», «Fiesta del Dr. Hermes» o «Ganaron los malos», abordás la polarización y la ambigüedad moral. Hay una frase tuya en «Breve descripción de mi persona» que me marca mucho: «Si naciste incendiario, no te mueras bombero». ¿Cómo mantenes esa honestidad conceptual sin caer en la autocensura?

Roberto Musso: La conexión ocurre porque los personajes de las canciones, aunque están al borde de lo ficcional, son profundamente ambiguos y contradictores. Tener contradicciones internas es lo más humano que hay. Canciones como «Yendo a la casa de Damián», «Ya no sé qué hacer conmigo» o «Lo malo de ser bueno» están construidas desde esa fragilidad.

En «Ganaron los malos» planteamos justamente cómo todo se ha vuelto tan partidizado que los “buenos” de unos son los “malos” de otros, y al final los únicos que ganan son los mercenarios que juegan en ambos bandos (risas).

¿Por qué tardó tanto en llegar un registro en vivo tan ambicioso como Sigo Atravesando Puertas (En Vivo)?

Roberto Musso: Principalmente por un gusto personal: nunca fui un gran consumidor de shows grabados o DVDs. Pero el show de Puertas capturado en el Estadio Ferro en Buenos Aires ante 25,000 personas merecía quedar registrado.

Argentina siempre es el primer horizonte para un artista uruguayo cuando toca el techo en su país. Fue una experiencia divina poder plasmar esa energía al aire libre, sumada a lo que vivimos en el Palacio de los Deportes en México o el Movistar Arena en Chile y Colombia.

Para cerrar, tenemos una dinámica en el medio. Imagina que estás frente a una puerta y tocás el timbre. ¿Qué o quién te gustaría que hubiera al otro lado?

Roberto Musso: Me gustaría abrir la puerta y no ver nada de lo que hay. Quisiera entrar a una gran nebulosa sin saber a dónde me lleva el destino, y ver qué pasa. Así ha sido mi historia personal y la historia de El Cuarteto de Nos. Qué simbólico que este disco se llame Puertas y tu medio El Timbre Suena (risas). ¡Quedó perfecto!

 

Foto por Karin Topolanski
Foto por Karin Topolanski

 

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Julio Adelso

Soy tan fanático de todo.

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