Recomendaciones,Reseñas

Bombón, Burbuja y La Nueva Violencia: Reseña del nuevo álbum de Dillom

La antesala de la tormenta: de “Rojo Profundo” a la sobreestimulación

Cuando Dillom lanzó “Rojo Profundo”, no solo estaba entregando un tema suelto; nos estaba advirtiendo exactamente a qué iba a sonar La Nueva Violencia. Tras construir una firma estética basada en el concepto y la oscuridad cínica en sus dos entregas anteriores (Post Mortem y Por cesárea), Dylan decidió desprenderse de la necesidad de narrar una sola historia lineal. En su tercer álbum de estudio, Dillom atraviesa un túnel de sobreestimulación, exposición mediática y dispersión, abriendo paso a una gama sonórica mucho más amplia e impredecible.

La Nueva Violencia funciona como una radiografía de los gustos musicales de Dylan. Es un catálogo donde conviven la irreverencia del rock en español —con ecos a Enanitos Verdes, Molotov y la ironía chic de Babasónicos—, el pulso del indie de Yeah Yeah Yeahs, St. Vincent o el britpop elegante de Pulp, y la aspereza del post-punk contemporáneo de proyectos como Amyl and the Sniffers o Viagra Boys. Todo esto amparado bajo el sello y la estructura independiente de Bohemian Groove, demostrando que la autonomía creativa puede competir mano a mano con la gran industria.

La sátira de la hiperconexión y el consumo desechable

El álbum nos sumerge en la sobreexposición del internet actual, la hipersexualización de las redes sociales, la prisa de la vida moderna y lo absurdo de la noche actual. Dillom no solo retrata lo ridículo de las interacciones frívolas —como esa plática casual de fiesta donde alguien suelta que desearía un “Shazam de minas” en el track “Minas”—, sino que expone con cinismo el oportunismo y el arribismo de la época. En “Fashion”, retrata esa pose vacía donde nadie sacrifica nada, pero todos quieren ser parte”. Sin embargo, entre tanto exceso y distanciamiento irónico, también se filtran destellos de vulnerabilidad real: en “Souvenir”, la frase “es la impotencia que me da no ser tan trola como vos” sintetiza el dolor y la frustración de enamorarse de alguien que habita y actúa bajo un código completamente distinto al de uno.

Esta postura se hace evidente desde la portada misma: una maqueta física hecha totalmente a mano utilizando figuras de Playmobil para escenificar el consumo, el morbo y el entretenimiento contemporáneo como algo explícitamente perverso y de utilería. Una crítica que Dillom ya nos había anunciado previamente al filtrar una lista de canciones y colaboraciones falsas que solo sirvieron para alimentar ese morbo voraz del público. Fue una trampa perfecta para exponer la dinámica del consumo musical actual: una prisa superficial donde las obras no trascienden, se devoran en el momento y se desechan al instante. La Nueva Violencia busca situarse en el lado opuesto de esa lógica.

Esta crítica a la inmediatez digital se trasladó al plano físico durante el lanzamiento. Dillom anunció “Las Noches Violentas”, una serie de shows gratuitos para presentar el disco anunciados uno tras otro en recintos de distintas capacidades (El Teatrito para 500 personas, Niceto Club para 800, Deseo para 1,000 y replicando el concepto en House of Vans en la CDMX). ¿La condición? Los boletos debían conseguirse únicamente de forma presencial en la taquilla, reafirmando una premisa fundamental: la vida real y la verdadera experiencia con la música suceden fuera de las pantallas.

Un gravitón sonoro y el enigma de los feats ocultos

Musicalmente, la producción es un gravitón de géneros, texturas y capas. El recorrido transita desde el post-punk furioso en “Papá se volvió loco” hasta un rock alternativo melancólico en “Souvenir”; bordea el glam en “Fashion”, rescata un indie dance con clarísimos guiños a Pulp en “Gente común”, se pone áspero en “Cocodrilo” y cierra en clave new wave con “Amigos”.

El tratamiento de las colaboraciones es otro golpe maestro. En una industria donde los feats se utilizan como anzuelos mercantiles preconcebidos, Dillom decidió omitir los créditos en el listado oficial. La propuesta invita a sumergirse en una escucha atenta para descubrir a los colaboradores o, simplemente, a disfrutar el disco sin cuestionarte quién participa en cada canción.

A lo largo del álbum desfilan nombres como Miranda!, Juana Aguirre, St. Vincent, Sebastian Murphy (Viagra Boys) y Dec Martens (guitarrista de Amyl and the Sniffers). Incluso en “Fashion” —que además de guiñar a David Bowie rescata la vibra de los primeros trabajos de Babasónicos como en el álbum Miami — queda flotando el misterio de si las voces finales pertenecen a Adrián Dárgelos.

Nosotros recomendamos solo disfrutar la rola, sin preocuparse si es Dárgelos o no.

Dillom junto a Sebastian Murphy de Viagra Boys
Dillom junto a Sebastian Murphy de Viagra Boys


Autenticidad como respuesta al exceso

La Nueva Violencia es rock bailable como respuesta al exceso, un mapa de las obsesiones de un artista hecho con amor al arte y de manera totalmente independiente junto al equipo de Bohemian Groove. Es un álbum diseñado para quienes aún buscan la experiencia real de escuchar música, gritando en la cara del oyente lo que significa la autenticidad en tiempos de fórmulas preconcebidas.

En definitiva, este trabajo queda registrado como una estampa de la época: un retrato de lo que se siente estar vivo en el mundo post-pandemia, moldeado por el internet y sobreexpuesto al marketing. Sin duda alguna, se posiciona desde ya como uno de los mejores lanzamientos del año.

 

Author Image
Julio Adelso

Soy tan fanático de todo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Privacy Preference Center