Fotografía oficial tomada de la página de Facebook de Niña Lobo.
Entrevistas

La nostalgia de una ciudad y la ternura de hacer ruido: Una charla con Camila Bustillo de Niña Lobo

Hay bandas que no solo hacen música, sino que construyen refugios emocionales a través del sonido. Desde Montevideo, Niña Lobo se ha posicionado como uno de los proyectos más frescos, honestos y potentes del indie rioplatense contemporáneo, combinando distorsión garage, melodías luminosas y una sensibilidad lírica que abraza la melancolía cotidiana.

En el marco de su llegada por primera vez a Centroamérica de la mano de GMusic y Nuevos Vientos, el quinteto uruguayo se prepara para tomar el escenario de Guatemala este sábado 24 de octubre, en una noche que contará además con la apertura de la cantautora guatemalteca Cynthia Fion.

Antes de su esperado debut en el país, platicamos con Camila Bustillo sobre el valor de la sensibilidad en el rock, su estrecha relación con Santiago Motorizado y la importancia de mantener intacta la identidad de su ciudad natal a donde quiera que vayan.

Entrevista por Marianne Abadia.

 

La sensibilidad es algo que defendemos


Bienvenida, Camila. ¡Qué alegría tenerte por Guatemala prontísimo, ya el 24 de octubre! Creo que anoté aquí que de verdad estamos en un momento en que es urgente desbordarnos de ternura, así que es bonito poder hacerlo con ustedes y su música. Gracias por este espacio para platicar.

Camila: No, por favor. Gracias a vos por el espacio.

La pregunta insignia de El Timbre Suena para abrir nuestras charlas es: ¿a qué suena? Para alguien que nunca ha tenido la oportunidad de escucharlas, ¿cómo describirías tú a qué suena la banda?

Camila: Uf, me parece que la cosa más fácil que le puedo decir al público es que, si te gusta Él Mató a un Policía Motorizado, es probable que te guste Niña Lobo. Tampoco quiero decir que nos parecemos ni nada, porque son referentes enormes y no me compararía con semejante banda, son muy cracks. Pero anda en esa onda del indie rioplatense: Él Mató, Las Ligas Menores, Los Faunos, Niños del Cerro… Por ahí va la cosa, pero con una perspectiva más femenina, porque somos todas mujeres. La sensibilidad es algo que rescatamos mucho y que defendemos.

Santiago Motorizado siempre las está recomendando y han colaborado con él en temas como «Fin de Año». ¿Cómo nació esa relación y esa afinidad musical con él y con la escena argentina?

Camila: Nosotras somos una banda desde 2018 y hubo un momento en que Él Mató iba a venir a Uruguay antes de la pandemia; iban a tocar en el Teatro de Verano y la productora local nos propuso para abrir el show. Creo que fue ahí cuando Santiago se encontró con nuestro nombre. El show al final no se hizo por la COVID, pero parece que nos quedamos sonando en su cabeza.

En 2020, en plena pandemia, estábamos reunidas cuando de repente la gente empezó a mandarnos mensajes: «Che, está pasando esto, conectate». Era Santiago Motorizado haciendo un vivo de Instagram en el que se puso a hacer un cover de «Domingo» y la tocó dos veces. Nosotras estábamos como: «¿Qué está pasando?». ¡Un sueño total! No sabíamos que conocían nuestra existencia, mucho menos que le gustaba lo que hacíamos. Le escribimos enseguida en un momento de fanatismo total y ahí surgió la idea de la colaboración. Le dijimos que teníamos una canción para lanzar en Navidad con un verso que le podía interesar, él aceptó fascinado y desde entonces siempre nos ha apoyado. Es un hombre muy querible y muy tierno.

 

Hay algo en sus guitarras que me recuerda a Pixies: esa combinación de guitarras desbordadas con melodías dulces. Me encanta porque siento que el ruido y la ternura pueden convivir, un guiño muy lindo a ser mujer. ¿Me pueden contar más sobre ese ADN de Niña Lobo?

Camila: La primera conexión surgió por nuestros gustos musicales. Salvo la tecladista y la cantante, el resto no nos conocíamos. La primera banda con la que congeniamos Camila (la cantante) y yo fue Alvvays, que es noise pop con guitarras superdistorsionadas tipo Sonic Youth, pero con melodías superdulces.

Yo vengo de las bandas que siguieron esa ola, pero las gurisas también son muy fans de Pixies y del shoegaze. Personalmente soy más fan del punk, que tiene guitarras rotas pero desde un lado más melódico. A eso le sumamos a Él Mató, referentes nacionales como Franny Glass, los Strokes que le encantan a la bajista y mis influencias del midwest emo. Se armó una mezcolanza con un núcleo común pero con pinceladas distintas de cada una.

La nostalgia de Montevideo y el midwest emo

¡Amamos el Midwest emo! Esa fue mi escuela emocional (risas). Hace poco hablábamos con Julio en un programa de El Timbre Suena y decíamos: «¿Será que nos hicimos un hechizo de tanto escuchar esas bandas y nos volvimos melancólicos?».

Camila: ¡Claro, un hechizo para ser nostálgicos! (risas). Se habla mucho de eso y creo que también es algo muy uruguayo, pero es una sensación que identifico en el Midwest emo: la nostalgia por algo que nunca tuve. Sentir nostalgia por algo que no sabes muy bien qué es, pero que igual se siente.

Relacionado con la ciudad: ¿qué cosas de Montevideo sienten que llevan dentro y que inevitablemente aparecen en sus canciones? ¿Se puede heredar la melancolía de una ciudad? Me encantó la referencia a los barcitos en «Montevideo Despierta» y a Jaime Roos.

Camila: Tu ciudad transmite caos y la mía transmite nostalgia. Es un deje muy propio de Montevideo, una sensación de melancolía que depende del barrio. En Barrio Sur o Ciudad Vieja todavía ves a la pareja de viejos que saca sus sillas de playa a la calle a mirar pasar el tiempo mientras toma mate. O los atardeceres en la rambla; es un privilegio vivir en una ciudad con mar. Montevideo es un poco ciudad y un poco pueblo. Conserva esa esencia de juntarse con amigos en el bar de siempre, en la esquina de siempre o en la casa de alguien a charlar. Es una nostalgia de pueblo en un contexto de ciudad. Por suerte, las cinco amamos muchísimo Montevideo.

Fotografía oficial tomada de la página de Facebook de Niña Lobo.
Fotografía oficial tomada de la página de Facebook de Niña Lobo.

En «Montevideo Despierta», ¿cómo aterrizan las ideas para sus videoclips? ¿Salen de ustedes o lo delegan al equipo audiovisual?

Camila: La cantante y la tecladista son licenciadas en Comunicación Audiovisual, así que trabajan en eso y construyen el universo visual de la banda. Con «Montevideo Despierta» sabíamos que queríamos plasmar a la ciudad y usamos fotografías de una artista argentina con esa cualidad ambigua.

El video nació casi por necesidad: era el sencillo del disco, faltaba un mes para el lanzamiento y ya no había presupuesto tras invertir en «Flores Solitos». Así que dijimos: «¿Y si hacemos un videoclip en una sola noche?». Nos inspiramos en la película uruguaya 25 Watts, que retrata la cotidianidad de tres jóvenes. Mostramos nuestra propia cotidianidad sin un plan gigante, y las ideas fueron encajando solas.

Mencionaste la película 25 Watts, ¿qué otras cosas alimentan tu imaginación? ¿Nos recomendarías alguna película, música o libro imperdible de Uruguay?

Camila: En cine, Whisky es una gran película, tan uruguaya que si la apreciás decís: «Ay, yo viví esto». En la música, me gustaría recomendar artistas del under uruguayo a los que hay que darles visibilidad. Escuchamos hace poco el disco Groupies de Naoko, un proyecto grunge impresionante sobre el recorrido de una groupie que se enamora de un guitarrista tóxico hasta darse cuenta de que ella quería estar sobre el escenario. Tsho también es muy bueno, y hay artistas mezclando la milonga con pop moderno. Más allá de referentes gigantes como La Vela Puerca, No Te Va Gustar o El Cuarteto de Nos, abajo hay gente haciendo cosas increíbles.

 

Para cerrar, el nombre de nuestro medio es El Timbre Suena. Imaginate que estás frente a una puerta, tocas el timbre y podés elegir a cualquier persona, animal, ente o artista, vivo o muerto, para que te abra. ¿A quién te gustaría ver del otro lado?

Camila: ¿Quién me abre la puerta? Mi yo del pasado. Yo de niña, o sea, mi yo de adolescente. Durante mi adolescencia viví en México y hace como 20 años que no vuelvo. Pero voy a volver por primera vez con mi banda, así que caminar por las calles donde crecí va a ser algo muy loco que me va a interpelar por todos lados.

Gracias por su tiempo, por su música y por inspirarnos tanta ternura. ¡Estamos muy emocionados de tenerlas pronto por aquí en Guatemala! Y, por favor, ¡díganme que van a tocar «Japón»! (risas).

Fotografía oficial tomada de la página de Facebook de Niña Lobo.
Fotografía oficial tomada de la página de Facebook de Niña Lobo.
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El Timbre Suena

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