Entrevistas

Inquietudes y Síntesis Con Galean

Rodrigo Lalli Galean advierte que es cuestión de tiempo que le entiendan. Posee una seguridad que no se puede explicar. Está todo en la manera en que se conduce, con la que presenta cada trabajo. Es la certeza en que expone lo que quiere decir. Él usa la música para expresar todo aquello que no es posible comunicar con otro lenguaje. Es poesía.

A lo mejor su música no suena de la manera en que se supone que debería. Es como si no encajara en una casilla predeterminada y este condicionante le aislara de nuevas escuchas. Imposible pensar que no se pueda dar oportunidad a una propuesta tan honesta. Galean abre una nueva línea de conversación, existencialista diría yo. No hay coros esperados, frases típicas. No permite los atajos, al contrario. Es optimismo que cohabita con la introspección.

Pasado Mañana‘, su más reciente material discográfico fue la razón de esta conversación. Hablamos con él acerca del reto de expresar lo que hace, cómo encontró su voz, la necesidad de aterrizar con proyectos cortos, el álbum conceptual que no fue y los cambios en el proceso del lanzamiento.

¿#AQuéSuena Galean?

Acá hay ciertos referentes con los que me pueden encasillar. Es como si yo estuviese flotando y esas cosas me trajeran a ciertas referencias conocidas, ‘ah, esto suena re Spinetta, esto es psicodélico, setentoso’. Tratar de explicar lo que para mí representa es desafiante. Yo creo que es como una síntesis. Me gusta verlo como una síntesis. Uno escucha música de diferentes lados y se va filtrando, con su propio tamiz, con su propio ser lo que más le resuena.

A mí me gusta pensar que se basa todo en la autenticidad, en encontrarme a mí, en cuál es mi búsqueda, mi voz, mi sonido, mi forma de expresarme. Siempre. Cuando suceden esas cosas, aparecen otras que también son auténticas.

Hay mucha nutrición de mi entorno, de gente que admiro. Por ejemplo, FERMIN. La música que estoy haciendo ahora, que no es esta que sale, está completamente influenciada por él, mi nuevo gran amigo. Es imposible no ser parte de un colectivo y una comunidad. A mí me toca ser esa pata, más surrealista, en un punto. No puedo evitar ser de otra manera. Quiero hacer una canción simple y me sale un poco rara, por más que no quiera. Creo que eso tiene que ver con una naturaleza e influencias.

La búsqueda en la experimentación atraviesa la discografía de Galean. Créditos: MICA MÚÑOZ
, Tenés una manera peculiar de entonar tus canciones, un tono de voz que va por arriba. ¿Cuándo encontraste que esto era para vos? Digo, que querías componer, hacer melodías desde ese lugar. 

Creo que es de dedicarme mucho a hacer canciones. Si bien produzco yo casi toda mi música, creo que en el ejercicio de crear canciones y compartirlas es donde uno se va moldeando y formando. No necesariamente en función del otro, ‘ah, esto le gustó al otro, entonces lo voy a hacer así’. Me veo en mi adolescencia, juventud, en una plaza, en un lugar, cantando una canción que había compuesto.

Ahora ya no hago tanto eso, de juntarme con personas y cantar mis canciones. Se convirtió en un trabajo, antes era la adolescencia. Me veo así, buscándome mucho a través de la música. Creo que todavía, si bien encontré una forma, no me quiero quedar ahí.

Hay algo muy inquieto adentro mío, aunque no parezca. Aunque parezca que soy relajado, hay mucha inquietud, un motor que me lleva todo el tiempo a estar creando, haciendo, vinculando.

El mes que viene voy a grabar dos temas. Uno es un bolero y el otro un candombe. Armé una banda que sabe tocar ese género y son dos canciones mías. vas a escuchar eso que vos escuchás que siempre está a lo largo de mi música, esa esencia a la que te referís. Es otro género. Tengo ganas de ir al estudio y probar eso. Esa inquietud constante, que a veces puede ser peyorativa y a veces puede ser positiva, es lo que te mantiene en movimiento, me lleva a cambiar.  

Venís haciendo música para el público de mucho tiempo ya. Escuché un poco lo de PLEXO RELAXO. Psicodélico, desde las portadas, distorsiones en guitarras. Había algo muy propio de ese género. Creo que tu música parte de ahí, pero con el paso del tiempo ha tomado otras formas. 

Está bueno, sí. Qué bueno que hayas escuchado PLEXO RELAXO, re viejo. Esa época era muy psicodélica, era la bandera, básicamente. Eso a mí me marcó mucho a la hora de jugar. Hay algo muy lúdico, ¿por qué no grabar el sonido de una planta? De repente, es un shaker. Nadie sabe que es una planta, pero quizás lo escuchás y decís, ‘esto es distinto. No suena al shaker del trap, de la librería de samples’. Es otra cosa. Hay muchas personas haciendo esa música así. 

Veo que te gusta hacer proyectos cortos. canciones cortas. Eso ha sido consistente desde ‘Tejiendo La Marea’. ¿Algo detrás de esa manera de presentar lo que hacés?

Sí, sí, tiene que ver… no sé si vos sabés de astrología. Yo soy una persona muy volada, muy acuática. Tengo una parte muy de tierra. Tengo mucha agua y tengo una tierra, que la necesito. Necesito esa tierra para bajar. Si yo hiciera canciones de 7 minutos, estaría en la estratósfera. Estaría viviendo en la selva.

Me pongo ciertos límites para que mi música pueda bajar más concretamente. Es transmitir algo concreto. Lo he hecho como ejercicio. Fui aprendiendo a hacerlo. Aprendí a producir, ‘esto está demás, este solo de guitarra no hace falta’. Cada vez fui siendo más sintético. El disco que estoy haciendo ahora es más libre. Siento que con ‘Pasado Mañana’ ya demostré algo. Ahora es tiempo de probar algo nuevo.

Siento que me fui haciendo, cada vez, más correcto. No siempre está bueno ser correcto. Steve Lacy, le descubrí hace poco. De repente, los temas terminan a la mitad, como si fuesen bocetos en un punto. Yo tengo algo: el hacer la obra, que la obra esté completa.

Con ‘Pasado Mañana’ llegué al clímax de esa obra. Todo empieza y termina, tiene que ser como tiene que ser. Ahora, estoy listo para probar algo nuevo.

Llevás desde el 2015 lanzando música, cuerpos, no singles. Claramente, vos no consumís singles sino discos. Lo percibo como si todo estuviera pensado desde una perspectiva mayor. Creo que preferirías salir con trabajo completo y no piezas sueltas. 

Este tiempo que nos toca vivir pide algo. Uno tiene que bailar, seducir al mercado. No queda otra. A no ser que sacás un disco, sin avisarle a nadie. Fonso sacó el disco sin avisarle a nadie, un par de días antes. Es un disco de 17 temas, rarísimos. Esa también es su estrategia.

Yo me tuve que actualizar un poco, hacer los singles, elegir. Tuve que cambiar, sobre la marcha; el primer single, ‘ØVAL’, no tuvo la recepción que esperaba. No sé qué tenía en la cabeza yo. Tenía en la cabeza que era un tema pop. No tuvo una repercusión pop, ‘pará, hay que cambiar un poco la estrategia sino vamos a llegar al disco de otra manera’. Ahí decidí meter a ‘Ave Atonal’ en el medio y hacer un videoclip en Super 8. Lo hicimos medio rápido y quedó buenísimo. Tuvo una recepción mucho más pregnante que ‘ØVAL’, que es un tema más enroscado, más loco.

La elección del primer single es crucial. Ese single hace sentido, pero es muy distinto. Es más frontal en cuanto a la intención del pop. Este tema tiene todos los elementos, pero no se entendió de esa manera. 

Total. Fue como jugar… medio provocador también, ver qué pasaba. No sé si fue una buena idea de marketing, pero no importa. Yo soy artista, no licenciado en marketing. Más allá de que recibí buena recepción de esa canción, yo quería hacer un disco conceptual. Quería que ‘ØVAL’ formara parte de eso, que te abriera la puerta a un mundo nuevo, electrónico, complejo, más Aphex Twins, Bjork. De repente, empezaron a pasar muchas cosas, la pandemia. Tuve que malabarear un poco, con este disco. Por eso, siento que soy muy exigente y que la obra conceptual no llegó a materializarse. Igual, está y es lo que es. 

¿Cómo decidís con quién trabajar? ¿Partís de un sentimiento, fuera de la música, como punto de encuentro? ¿Dejás que eso se traslade? 

Sí, total. Con ‘40 Antenas II’ me pasó que decidí abrir un poco más el juego a personas que conocía, otras que sí y confiaba. Estás cediéndole parte de la obra para que expresen. Hay algo de visión, de confiar, de una entrega. Eso fue un experimento. Fue una suplantación del disco. Yo iba a sacar el disco, en realidad. Pasó la pandemia y dije no.

No lo quería sacar así, iba a esperar. No pensé que fuera a venir otro año más de pandemia. Lo voy a poder presentar, seguramente. Surgió muy espontáneamente, lo puse en Instagram. Había hecho una canción y lancé, ‘¿quién quiere grabar en esta?’ Me empezaron a llover mensajes.

Me di cuenta que la gente quería compartir. No nos estábamos juntando, pero había mucha gente. ‘Wow, tengo para hacer un disco’. Primero hice ‘40 Antenas’, a los meses ‘40 Antenas II’. Este último fue más ambicioso, en un punto. Compuse una canción específicamente para eso. Lo quise hacer con mayor cantidad de personas. Fue una experiencia hermosa, re lindo. 

Pasado Mañana’ es el trabajo más uptempo, si se puede describir así, por más contradictorio que parezca. Arrancás con ‘Ave Atonal’, que mientras más lo escucho, más me mueve. Son los arreglos en las voces, creo. Esa manera de ir subiendo y subiendo, vocalmente, junto con la guitarra. A eso, creo que este tema tiene la línea de bajo más frontal que he escuchado de tu trabajo. Quiero saber más acerca de esta composición.

Ave Atonal’ es una canción hermosa que bajó. Bajó del cielo. Fue en un lapso muy rápido que la compuse. Le escribí a Esmeralda Escalante para que la hagamos juntos. La armamos con la banda porque, si bien yo toco solo, tengo una banda. No siempre son las mismas personas. A veces es difícil poner eso en un lugar, en los créditos, justamente. La banda es tal, pero Galean es Galean; al mismo tiempo, también son ellos.

Armamos la canción con ellos. La línea de bajo la compuse yo, pero la tocó Lucas. Si bien son ideas mías, hay otros arreglos que no los hice yo. Esa canción medio que la armamos en banda, por eso tiene esa energía. La grabamos sin saber bien hacia dónde iba. La batería se grabó de una manera que no sabíamos cómo iba a ser la canción. Tiene algo bastante fresco y espontáneo que se escucha. Se escucha con otros oídos, no se escucha con el oído más superficial. Es algo que te llega. Es una información que está. Es como una metadata. En los archivos MP3 te dice tal nombre de los temas metido. Bueno, ahí está metida esa frescura, esa escucha. Como los temas de The Beatles. De repente, escuchás una canción fue grabada en 1 hora y llega. 

¿Partís de la compu, entonces?

Sí, es desde la compu. ‘Ave Atonal’ es grabado todo desde la compu, salvo las baterías. Las voces las grabamos en un estudio, también. Muchas de las voces del disco las grabé en mi casa. Es bastante home studio, bastante casero.

No suena así.

Para nada, lo cual está bueno. Hoy en día, es difícil de darse cuenta de cuando algo es casero o no. La gente ya tiene cosas muy buenas en la casa. ¿Una batería? Necesitás muy bien saber cómo grabarla. Es todo muy grabado por partes. 

Mentí. ‘ØVAL’ también tiene una línea de bajo pronunciada. ¿Moreu la hizo?

La línea de bajo la hice yo, produje la mitad del tema. Si yo te paso la versión que produje y después la versión que está, hay un abismo de distancia. Igual, la esencia está. Muchísimos de los arreglos estaban. Yo podría haber subido eso a internet y la gente la iba a escuchar, les iba a gustar. A mí siempre me gusta llegar hasta un mirador y quedarme ahí, ‘bueno, hasta acá llego. Seguí subiendo vos’. Que Moreu llegue a la cima. Él lo terminó de producir. Por eso es una co-producción. Él es muy talentoso. Produjo un montón de cosas increíbles en la canción. Lo masterizó Pablo Bursztyn.

Poco conozco de Moreu, pero sé que trabajó con Paco Leiva.  

Nos vamos influenciando. Paco es mi hermano. Quizás las líneas de bajo que hago yo son parecidas a las de Paco y viceversa con las de Moreu.

No había escuchado algo así antes, en tu trabajo como solista. Creo que en este disco te permitiste otras libertades para musicalizar lo que escribís. La esencia está, pero es mucho más acelerado que lo anterior. Lo pensás en términos, ‘hacia dónde lo quiero llevar y hacés que el proceso de composición, para ese proyecto, tenga esos elementos’. ¿Es lo que sale y después se ve qué pega y qué no?

Creo que es lo que va saliendo. De repente aparece algo y digo ‘wow, ¿qué voy a hacer con esto?’ Apareció esa melodía en la guitarra de ‘ØVAL’ y me fue llevando hacia eso, hacia lo electrónico. Yo ya escuchaba, escucho, trato de hacer cosas electrónicas. Me encanta. Es ir para ese lado. No sé si es tanto desde planearlo. Justamente, trato de darle esa libertad a la música para que me sorprenda. Mismo, la música que estoy haciendo ahora, no tiene nada que ver con lo que escuchaste. En algún momento te mostraré y creo que te vas a sorprender. Es otra búsqueda. Más simple, en un punto. Pero, no.

Siempre cerrás con una nota melancólica, desde ‘Tejiendo La Marea’. Orquestadas Soledades’, no se puede negar. El título mismo me permite llegar a ese lugar de reflexión. ¿Por qué? ¿Es consciente? 

Sí, sí, sí. Está bueno. Creo que es el lugar que se merece la canción. Al menos, lo que a mí me parece. Estaba esa canción acústica y en el medio no me parecía. Traté de armarlo de la manera que me resultaba más coherente. De todas formas, siento que este disco tiene bastantes canciones distintas entre sí.

No llega a ser un mixtape de Steve Lacy, pero tiene cosas que no son tan parecidas. ‘TODAVÍA’ es re electrónica, pero también melancólica. Después está ‘Ave Atonal’ que es en banda y suena más rockera. Está en el medio todo, no llega a ser… hay una coherencia, pero es una coherencia muy propia. En esa lógica, el tema acústica me pareció lo mejor que fuera al final. 

¿‘Amadurece’? É saudade pura. ‘Buen Día’ tiene un piano de película. No es cerrar con un tono triste sino que te deja pensando. 

Sí, es verdad que es algo que suelo hacer. Lo voy a cambiar, entonces. 

Visualmente, hay una idea detrás. Es algo presente desde el principio. No dejás nada al azar.  Hay un uso de colores muy puntual con cada release. Me gusta que jugués con tu pelo para que sea acorde al tema. Es esa libertad. Tenés un sonido calmo, pero las visuales no te llevan a ese lugar, necesariamente. 

Tiene mucho que ver con que la obra no sea un single con una tapa de una forma y después salgo otro single que no tiene nada que ver. Justamente, es esto que vos decías, querer conceptualizar una obra, querer enmarcar todo dentro de algo. Creo que fue el aprendizaje que tuve como músico. Estaba en Aloe y fue una gran escuela. Era de, ‘todo lo tenemos que hacer bien, todo tiene que ser de muy buena calidad, todo’.

Eso nos llevó a dejar de hacer música juntos porque era demasiada exigencia. Era apuntar a algo muy grande que no estábamos capacitados. Sin embargo, estaba esa visión que me nutrió mucho. Recién ahora estoy llegando a ese nivel. Es como que voy subiendo una montaña y cada vez lo voy haciendo más profesionalmente, mejor, más coherente. Va saliendo solo. 

Créditos: biansifredi

Mi idea era esa, que fuera un disco conceptual y no sucedió. De repente, hice el videoclip en la sierra, hice el videoclip con Super 8 y ahora voy a hacer otro. Se fue dando todo y cada cosa, en sí misma, tiene un concepto. La obra, en general, no es que yo tengo el pelo del mismo color. Dentro de esa conceptualidad también hay mucha libertad, ‘bueno, es así. Vamos por acá’.  

Tengo este quote tuyo, de Sunderbeats, en donde hablás del silencio, ‘creo que surge de la necesidad de expresar cosas que son indecibles, que son muy difíciles de transmitir con la comunicación verbal y en la poesía se puede llegar más profundo, siento. Y es muy distinta a la música, porque en la poesía hay silencio’. Pensarlo en estos términos me hace sentido completo en cuanto a la cadencia en que se propone. El delivery en ciertas líneas, estrofas me lo deja ver. ¿Por qué lanzás música? ¿Qué necesidad encontrás hoy en día? 

Lo veo, en este momento al menos, como mi lugar en el mundo. Si yo no hiciera música, sería muy infeliz.

Habitan dentro mío muchas cosas que, justamente, no puedo decir. A veces me conmuevo con ciertas cosas que solo a través de la música se pueden transmitir. No me imagino haciendo otra cosas, desde siempre. Nací con eso, nací con la música, me fue dado.

Mi abuelo hacía música de una manera no profesional, mi viejo también. Mi tío es musicólogo. Mi abuela era profesora de piano. Hay toda una rama de música que a mí me toca de una manera completamente esencia. No es un hobby, es mi vida. Soy música, mi vida es música. Quizás no es desde un lugar súper teórico. Yo no soy un estudioso de la música. Si bien es muy complejo lo que hago, a comparación a otras cosas, no es que yo soy un genio de la teoría musical. No, ni mucho menos.

Es más, me gusta no hacer nada. Me gusta ir al parque y ver los pajaritos. Irme de viaje y no hacer música. Me encanta no hacer música. Tengo esa confianza de que soy la música, siempre va a brotar la música de mí. Quizás en algún momento de mi vida no sea profesionalmente, ni idea. En este momento estoy en la Ciudad por la música, básicamente. Sino estaría haciendo otra cosa, en otro lado. 

¿Qué ha cambiado desde que comenzaste este proceso? ¿Qué ha cambiado en las expectativas?

Tengo 28 años. Estoy en un momento en donde muchos sueños empiezan a volverse reales. En el sentido de que no son como uno creía.

¿Qué es hacer música hoy? ¿Qué es ser músico? Claramente, no es estar en cuero tocando para 70 mil personas, lluvia, gente gritando. Eso no existe ya. Quizás exista de vuelta, pero para mí no es real en este momento.

Hubo mucho de volverse real. Dejar los sueños de lado, la fantasía de la estrella de rock. Quizás no sea para mí, quizás sea distinto. ¿Por qué yo tengo que seguir el camino que me enseñaron The Beatles, toda la movida europea anglosajona? ¿Por qué yo tengo que cumplir con eso? Estos son los pasitos para la fama.

¿Por qué yo tengo que ser famoso? A mi música no le importa si yo soy famoso o no. Es mi ego el que quiere ser famoso. Fui aprendiendo mucho a lo largo de los años. Aloe me enseñó mucho, muchos palos, caerse y levantarse. Mucho sacar un disco y que le guste a un par de personas nada más. Mucho de cómo funciona la industria y de que todo es con el tiempo, paciencia. Va a llegar cuando tenga que llegar, va a ser cuando tenga que ser.

Uno no puede controlarlo, menos con las artes, que son incontrolables. Fui aprendiendo eso y haciéndolo más firme, más ubicado a donde yo tengo que estar. Si yo le quiero cantar a un trapero mi música, quizás le gusta. Muy probablemente, no. Quizás sea por otro lado. Entender lo que dice ‘Buen Día’. Me lo vengo diciendo yo muchos años y recién ahora lo estoy entendiendo. Cada uno tiene su lugar en el mundo y cada uno tiene un trono y si no está sentado en ese trono, alguien más se va a sentar ahí. Ese trono no es el trono del éxito. Es un éxito interno, es el lugar que a uno le sienta bien. 

¿Qué estás escuchando?

Ahora estoy escuchando bastante Tasty Morsels, es un sello. Es el sello de Rory Mccarthy, él es el tecladista de Conan Mockasin. Él tiene un sello que es toda música ambient, electrónica, máquinas vintage, todo incidental. Ahí están muchos proyectos de él. También está John Carroll Kirby. Es música agradable de escuchar, easy listening, desde un lugar ambiente, que te llena. También escuché el disco de The Marias. Me pareció muy bueno a nivel de producción, ‘wow, esto es perfecto. No tiene errores’. Está bueno por un lado, pero otro no tanto. ¿Qué más? Después mucha música que me vaya llevando el algoritmo. Me dejo sorprender por el algoritmo.

Si estás enfrente de una puerta, tocás el timbre, ¿quién te abre?

¿Esto llevado a cualquier cosa? (pausa larga) Me imagino entrando a un lugar y que me abra la puerta una persona en silencio, que me lleve a un lugar muy hermoso, en donde no hace falta hablar, no hace falta pensar. Quizás está sonando algo de música, pero es una música que te acompaña. No te está invitando a la distracción, forma parte. Un lugar en paz, podría ser un templo. Me imagino eso. También me imaginé otras respuestas, pero esta es la que sale. 

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Martha Elisa Estrada Cortez

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