Tres años del Blonde, ¿el mejor álbum de la década?

Autobiográfico en mayor parte, Blonde es el segundo álbum de estudio de Frank. Salió el 20 de agosto de 2016, un día después de que también saliera su álbum visual Endless, al principio disponibles solo en Itunes.

Fuimos muchos los que esperamos este disco con ansias. Sufrió varios retrasos y hasta cambio de nombre, originalmente se iba a llamar Boys Don’t Cry pero para sorpresa de todos lo terminó llamando “Blonde” (Blond en la portada). Y el nombre anterior lo dejó para su revista de edición limitada y su sello discográfico.

Frank, siempre fiel a su estilo de “lento pero seguro”, nos dejó ver que valió la pena la espera. No cabe duda que es un genio y grande de estos tiempos, con sus letras conmovedoras, siempre haciendo alusión a la nostalgia, excelentes para un domingo de bajón.

En una entrevista para The New York Times, Frank dijo que escribió al rededor de 50 versiones de White Ferrari e hizo que su hermano pequeño las escuchara todas, hasta que encontrara la que le diera paz. Creo que dice mucho sobre el compromiso que tenía con este proyecto. Y se lo agradezco.

 

Blonde – Frank Ocean (Boys Don’t Cry 2016)

 

Aunque debo de admitir que a primeras no es tan cautivador como lo fue Channel Orange, a la segunda, y el resto, se entiende porqué se queda con nuestros corazones.

El álbum tiene 17 pistas y empieza con Nikes, quizá la canción más movida junto con Pink + White y el resto son relativamente tranquilas, delicadas y sensibles. Para reflexionar.

Como decía la mayoría de sus letras son testimonios, la última del disco Futura Free es claramente el mayor ejemplo. Es una retrospectiva de su vida, que lo hace de forma de confesión a su mamá, tal vez inspirado en Freddie, de cómo lleva la religión, fama, dinero y sus consecuencias.

Personalmente considero que Godspeed es la canción más profunda y madura de todas, y de mis favoritas de todos los tiempos. Cuando dice: “But you’ll have this place to call home always”, de verdad que lo sentí.

Una vez leí un comentario en Youtube que decía: “la voz de este hombre puede acabar con el calentamiento global”, y vaya que sí. Frank nos regaló, lo que quizá, el álbum más importante de la década, un espacio para sentirnos en paz, poder identificarnos con él, su forma de ver el amor y el dolor, pero sobre todo que nada es para siempre.

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